lunes, 28 de marzo de 2016

La cena (Herman Koch) (SALAMANDRA)

Dos parejas se han citado para cenar y hablar de algo que puede cambiar el futuro de sus hijos y por extensión, el de ellos mismos.

Cuando empiezas un libro, en muchas ocasiones se debe, a que los comentarios que has leído te inclinan a ello, ademas tengo una máxima que se convierte en norma, si mucha gente opina lo mismo, no pueden estar equivocados; pero en esta ocasión ha sucedido lo contrario, no estoy de acuerdo con la mayoría de las opiniones, me ha parecido flojo, sin una historia madurada y que el autor aprovecha para hacernos un sin fin de reflexiones sobre la convivencia, la felicidad o no de las familias, las relaciones paterno filiales, los restaurantes de lujo, políticos al uso "Antes no tenía un apretón de manos tan fuerte, pero en los últimos años había aprendido que debía saludar a «la gente del pueblo» con un firme apretón, ya que esa gente jamás votaría por una mano flácida...... que se alejan totalmente de la trama principal.

La sinopsis prometía mucho, ¿como reaccionan unos padres que se enteran que su hijo puede haber cometido un delito grave?, en un principio te haces tu la misma pregunta, en la mayoría de los casos sin saber que contestar, por eso, la intriga que te transmite, lo hace interesarte en lo que te puede descubrir sobre este contenido, demostrando una vez leído que todo lo referente a esta cuestión, pasa a un segundo plano, siempre estamos deseando que la retome, pero se pierde en disquisiciones que no por ocurrentes “«Creo que lo que Paúl quiere decir...» Así había empezado, parafraseando lo que ella creía que yo quería decir. En boca de cualquier otro, aquello habría parecido denigrante, paternalista o puntilloso, como si no se me considerase capaz de verter mis propias opiniones en frases inteligibles. Pero en boca de Claire, aquel «creo que lo que Paúl quiere decir» significaba ni más ni menos que los demás eran un tanto lentos de entendederas, demasiado lerdos para comprender algo que su marido acababa de expresar de forma clara y meridiana, y que ella estaba empezando a perder la paciencia. y con un inteligente sentido de humor, resultan menos decepcionantes.

Nos detalla una cita para cenar de dos matrimonios, cuyos hijos, según todos los indicios, están envueltos en una fechoría grave (basada en un suceso que aconteció en España con un mendigo), el motivo del encuentro es, como actuar, y exponer los puntos de vista que tenia cada uno al respecto. Muestra aquí las diferentes personalidades de los comensales, no llegando a empatizar con ninguno; los cónyuges que llevan el peso del relato, tienen una relación no verbal de conocerse muy bien, pero no exenta de desconfianza, y el examen exhaustivo que nos hace del otro matrimonio (su hermano y cuñada) resulta demoledor, pone de manifiesto que el motivo de seguir unidos se debe a los intereses o como mal menor, no salirse de la rutina una vez formada una familia, triste, ni el mismo narrador resulta agradable a los ojos del lector.

Los prolegómenos se hacen interminables, estamos casi en la mitad del libro y aún no han abordado el fondo del asunto, el escritor nos “deleita” con un conjunto de consideraciones sobre todo y sobre todos, que, como dije antes, en algunas ocasiones son muy buenos, con gran sentido de humor “Miré de soslayo y vi que el dueño del chorro era el hombre de la barba, aquel que estaba sentado en la mesa contigua con una acompañante demasiado joven para él. En ese momento él también miró de soslayo, así que nos saludamos con la cabeza, como es costumbre entre dos tíos que mean a un metro escaso de distancia. Entre la barba, su boca se torció en una sonrisa. Una sonrisa triunfal, no pude por menos de pensar, la típica sonrisa de un hombre con un chorro potente, la de alguien que se alegra de que haya hombres a quienes orinar les cueste más que a él., pero no entrando en materia sobre un argumento que se hacía esperar, estabas deseoso que sucediera lo que ocurre en muchos libros, que en la segunda mitad sea un torrente de intensidad que disculpe en cierto modo lo espeso del principio.

Pero eso no llega, cuando parece que va a remontar, y que se mete de lleno en el núcleo, nos encontramos con otro bajón, más evocaciones de experiencias anteriores del narrador que nos hacen volver al punto de partida y desilusionarnos de nuevo, y solamente en el último tercio, abordan el problema de una manera directa, con puntos de vista, que se puede estar de acuerdo o no, pero que ni muchos menos merecía ese final, lo encontré sacado de contexto, con unas pretensiones y unas consecuencias inciertas para los objetivos deseados.

Me llamó la atención la seguridad que demuestra el protagonista en todas sus actuaciones, incluso obrando con violencia si viene al caso, pero no así cuando esta con el hijo, le vemos inseguro y condescendiente, que quizá es a donde quiere llevarnos la moraleja de la historia, la permisividad de los padres y en consecuencia a una falta de valores que pueden derivar en actuaciones ilícitas de los hijos, pues aquí, algo que pasa muy de soslayo y para mi es primordial, no es la primera vez que los protagonistas cometen este tipo de agresiones, pero creo que en este caso, la variante principal se debe a una enfermedad congénita y explicada deforma muy somera.

En definitiva, un libro que si uno se deja llevar por la síntesis, puede encontrar cierta decepción, si no le importa entregarse a un libro que te hable de todo de una manera general “ Cuando la gente tiene oportunidad de aproximarse a la muerte sin “verse ellos mismos involucrados, no la dejan escapar jamás." con talento “Así pues, aquel «tienes buen aspecto» podía significar que verdaderamente era así, pero también que me estuviese animando, mediante un rodeo, a hacer algún comentario sobre su aspecto o, al menos, a prestarle más atención de la acostumbrada.” y algunas ocurrencias que te harán reír Convendría aclarar que también Babette es más lista que Serge. Podría añadir que no es que sea muy difícil, pero no lo haré: hay cosas que saltan a la vista , léelo.

Mi puntuación es de 5 sobre 10.