viernes, 22 de abril de 2016

Marta y María (Armando Palacio Valdés)

Es una lástima que este escritor y su generación estén prácticamente olvidados, los llamados realistas o naturalistas, irrumpen a mediados del siglo XIX como sustitución al romanticismo, con sus descripciones detalladas y su compromiso social a cuestas, parece que les ha caído una maldición encima, exceptuando si acaso, a Galdos, Pardo Bazan y Blasco Ibañez, al resto se les tiene por autores costumbristas, sin ninguna trascendencia en nuestras letras actuales, siendo además de unos extraordinarios escritores, verdaderos cronistas de una época; leyéndolos nos podemos hacer una idea fidedigna de lo que acontecía en esa España tan convulsa.

Nos narra la historia de una familia en Nieva (en realidad Avilés, su comarca natal), compuesta por el matrimonio Elorza y sus dos hijas, que son las que dan nombre a la novela. De clase media-alta, muy respetados y seguidores de todas las tradiciones que en el periodo que nos lleva, se tenían por costumbre. Principalmente centra su argumento en la figura de María, que estando comprometida con Ricardo, tiene como principal fin en la vida, cumplir con sus obligaciones religiosas.María pudo entregarse de lleno a la vida de perfección, a la cual aspiraba con vehemencia. Las horas del día le parecían pocas para orar, lo mismo en la iglesia que en su casa, y para llorar sus pecados.”.

Me ha gustado mucho, me parece un gran libro, disfrutas leyéndolo, esta escrito de una manera ágil y sencilla, la historia esta muy bien fundamentada, el vocabulario que emplea es amplio y distinguido, su prosa es elegante y directa, en definitiva un libro totalmente recomendable. Ademas dentro de esta armonía, a mitad de la narración, cuando piensas que todo se desarrollará en relación a lo leído, nos regala dos o tres giros inesperados, que nos deja otra vez expectantes y deseando saber como concluyen.

Hacer mención a lo bien construidos que están los perfiles de los protagonistas. En María como ya hemos dicho, es en quien focaliza la máxima atención, mostrando su misticismo llevado a extremos impredecibles y aquí si que tengo que decir, que puede parecer un poco extensas las conversaciones o situaciones en las que manifiesta su religiosidad, pero estimo que son necesarias para apreciar hasta que punto llega su devoción. La figura de Marta, la hermana pequeña, en esa etapa de niña a adulta, nos la muestra con esa espontaneidad que existe en toda adolescente, observando que sus emociones van cambiando y que tiene que variar sus pautas de conducta según va pasando el tiempo, es la que nos produce mas afecto, al imaginarla con todos los problemas que tiene alrededor, sin poder expresar lo que siente. El novio, Ricardo, apasionado y sereno a la hora de soportar estoicamente los impulsos piadosos de su amada; el padre, Don Mariano, hombre serio y respetable, siempre preocupado por los avances tecnológicos y con debilidad para sus hijas; la siempre doliente madre, Doña Gertrudis... sin olvidar a los secundarios, formados por los vecinos del pueblo, en la que no pueden faltar, el cura y el medico... moldean un conjunto tan bien hilvanado, que hace de esta novela una autentica joya literaria.

Utiliza también con gran maestría el sentido de humor, aunque de una manera muy sutil nos ayuda a amenizar la lectura que ya de por si resulta entretenida. “El sacristán, ayudado de tres monagos, las dos demandaderas de convento y un marica de la población, célebre por su pericia en vestir los santos,..” “El órgano chilló, silbó y roncó (…) Parecía que don Serapio y él habían trabado un pugilato tremendo, un duelo a muerte, cuyas estrepitosas consecuencias recaían sobre las orejas de los fieles.” “menester es dejar escrito que el Menino estaba en su jaula como un arzobispo y tratado a qué quieres cuerpo, y pide por esa boca; cañamón por aquí, alpiste por allá,”.

Destacar dentro de la cautivante prosa, los localismos derivados del lenguaje de la zona, nos lo escribe tal y como son, utilizando expresiones que nos trasladan a esta región de la que tan orgulloso se siente. “Mira qué ojillos hipócritas pone la pendanga!».” “¡Debieras alegrarte, pichona…!” “«¡Es un carcunda rabioso!».” “Las pelinegras” “En casa le daban mucha cantaleta,..” “vamos al terrado” “ comenzaron a tremolar”.

Vemos en el libro como se va desarrollando la historia a través de unos ojos que nos detallan con gran precisión los acontecimientos, no solo de los personajes, sino los sociales y políticos que nos ofrece una visión muy exacta del día a día de los lugareños, y en una mas amplia lo que ocurría en nuestro país, pues hasta los Carlistas juegan un papel importante en el relato, dándote una idea de sus convicciones mas espirituales que políticas, en favor de Carlos VII. por lo que durante el período revolucionario se llamó pueblo soberano, esto es, por todos los pilluelos y ganapanes de la ciudad, a los cuales se agregaban algunas personas dignas, aunque ociosas, y casi todas las comadres de los arrabales.”

Decir por último que es una novela destinado a los que no quieran complicarse en buscar mas matices que lo que encierran sus palabras, todo esta ahí, no hay más; pero si alguien entiende esto como algo peyorativo, nada mas lejos de la realidad, acabarás de leer y parecerá que has perdido algo que nunca podrás recuperar.

Mi puntuación es 9 sobre 10.


 "Durante la Guerra Civil lo encontramos en Madrid pasando frío, hambre, enfermo. Los hermanos Alvarez Quintero lo atendían con los escasos víveres que podían reunir. Palacio Valdés, el amable, el otrora célebre y celebrado, vanidosillo y fecundo escritor, moría en el olvido, sin ayuda, el año 1938."

Estas palabras las he encontrado en una de sus biografías (no sé si será verdad, desconfío de algunos datos), desde luego si esto es así, otro debe que tenemos que añadir a la terrible guerra civil.