lunes, 17 de abril de 2017

Persuasión (Jane Austen) (PENGUIN)

Escrito en 1816. Fue publicado como trabajo póstumo en 1818. Jane Austen murió a los 41 años en 1817.

Hay libros en los que solo hay que dejarse llevar. Empiezas a leer, y como si de una misteriosa fuerza se tratara, tienes que seguir haciéndolo. Devoras las páginas con la confianza que no te van a defraudar; no hay sorpresas desagradables, no hay impactos que te predisponen a la espantada; y lo que sí percibes de inmediato es una calidad en su contenido difícil de encontrar.

Destaca la confección de los personajes; les vamos a acompañar durante la narración y son ellos los que nos guiaran (cada uno con sus marcadas características) por una historia, no por predecible menos cautivadora; ni por sobria, menos admirable.

Se trata de una familia compuesta por el padre viudo y tres hijas. A Sir Waltter Elliot, nos lo muestra engreído, defensor a ultranza del buen nombre de la familia, menospreciando a los que no pertenezcan a la nobleza y no admitiendo su delicada posición económica (hasta para seleccionar el inquilino de su casa, no le bastaba solo con que tuviera dinero) “Lo peor de esta población era el sinnúmero de caras insignificantes”. La hija mayor, Elisabeth, sigue a pies juntillas los pasos de su progenitor, esperando en su “balcón” a algún príncipe despistado que venga a desposarla “No le digas nada, pero el vestido que llevaba la otra noche me pareció espantoso”. Después esta Anne, ignorada por los demás miembros y convirtiéndose en invisible para todos excepto para Mrs. Russell, amiga de la difunta madre. Por último esta Mary, la pequeña y la única casada: consentida y caprichosa, había entrado a formar parte de una familia con situación financiera saneada, pero sin ninguna posición de cuna; por lo que a ojos del padre y de la hermana mayor, los Musgrove, eran gente zafia y humilde “.y ¡fuimos tan apretados…! ¡Son tan gordos y ocupan tanto sitio…!”.

No hay que olvidar a los otros componentes de la novela, que además de formar parte activa de la trama, nos dan una visión muy amplia de los pormenores de una época cambiante. Así tenemos, a consecuencias de las guerras continuas, la figura de los militares como nuevo fenómeno social en alza (otrora mal considerados) y con posibilidad de relacionarse con las capas altas de la sociedad, aunque solo fuera por riqueza almacenada. El comienzo de una clase de burguesía industrial y mercantil pujante, que al igual que la anterior, con el dinero como carta de presentación, asumían un papel que antes les fue negado. Y por último, aunque la monarquía gobernaba (así fue durante largo tiempo) y la gran aristocracia seguiría con la fuerza que le daba la Cámara Alta, los puestos destacados del gobierno, la diplomacia y la propiedad de latifundios; los no destacados en la llamada sociedad estamental, con sus títulos nobiliarios, iban perdiendo fuelle, ostentando cada vez menos poder efectivo.

La protagonista es Anne (la mas parecida a la madre), hija intermedia de la familia; es en quien recae el peso de la novela. Nos la muestra humilde, con inquietudes culturales, gran sensibilidad, actitud serena y aparentemente relajada en los momentos de tensión, obediente pero con una rebeldía callada ante la injusticia “...es más joven porque es hombre. Él puede rectificar su destino y ser feliz con otra.»”, y sobre todo, con ese magnetismo para atrapar al lector “—Para mí, sólo las personas cultas, inteligentes y de buena conversación son de calidad y de trato apetecible. No entiendo otra cosa por buena sociedad”.

La historia gira en función de la llegada del Capitán Wentworth, con el que Anne, ocho años atrás, había tenido un romance. Contando solamente con 19 años, Mrs. Russell la aconsejó, con buen criterio, que desistiera en la intención de continuar la relación debido al futuro incierto de unirse a un hombre sin ingresos y sin un porvenir definido (recordemos el grado de mortandad de las guerras y los pocos que obtenían dinero alguno participando en ellas).

Lo primordial del relato y a raíz de esta visita es, sin duda, la actitud adoptada por ella. Se muestra serena y humilde pero con ese aire de altivez que da la indiferencia fingida. Observa, calcula y espera la disposición de él y en consecuencia decidirá sus pasos, pero sin mostrar un ápice de sumisión, ni de implorar ninguna atención o signo de perdón.

En este punto tengo que hacer un inciso y darle un “palo” a la película. En ella, la primera vez que se encuentran -y en las siguientes- se producen unas miradas cruzadas, unos visajes que están diciéndose todo....arruina el guión. La esencia es ese juego de no mostrar ninguna debilidad, ninguna apetencia por ambas partes; ni mucho menos manifestar deseo. Sabemos que en la imagen, el lenguaje gestual es un buen aliado, incluso determinante en algunas ocasiones, pero en este caso, de esos pequeños detalles se alimenta el nudo para la “explosión” final.

Volviendo al libro, me agradó para mantener el interés, la manera de comportarse del Capitán. Esa indiferencia que muestra hacia ella, esa frialdad, ese dejarse querer sabiéndose deseado por todos; llegando incluso dar a entender, con su continuo galanteo -inconsciente o no- su predilección por otra mujer: es lo que le da riqueza a la narración, ya que enfrente, y en ese juego de conductas, observamos a Anne no entrando al trapo, imperturbable, con el sosiego necesario de ver cuando termina la función teatral de “El cortejo del gallo despechado” y se manifiesten unos sentimientos, que si bien imaginábamos, les costaban salir a la luz.

Me interesó la marcada diferencia de la que creo nos deja grandes pistas, entre la familia que acaparada nuestras miradas (los Elliot) y la familia del esposo de la hermana pequeña (Musgrove). Así observamos a una gente humilde en su manera de actuar, sin la petulancia que le podría aportar su posición económica; acogiendo de buen grado a nuestra protagonista y con las criticas innobles de Mary; y por el contrario la otra, con una quebrada posición financiera, pero altivos y clasistas, con esos aires de los que antaño lo tuvieron todo y no se resignan a su situación actual.

A destacar una conversación entre Anne y el Capitán Harville donde la autora expone con gran claridad sus ideas, en lo referente a que la gran mayoría de los libros eran escritos por hombres, teniendo por ello una visión mermada; reivindicando de una manera tácita la proliferación de la mujer en la escritura.

Como curiosidad, me llamo la atención, la descripción de la belleza o no de Anne según en que estado de ánimo se encontrara. Así se la veía mustia y sin color, como se encontraba con unas sonrosadas mejillas llenas de vida; una belleza apagada o con una imagen radiante.

Hubiera deseado para más interacción en el argumento, una mayor competencia por el amor de Anne. Cuando creía que la había encontrado en la figura de un primo heredero del titulo nobiliario, que aparece de repente, resulta que nos lo descarta en base a un pasado no muy honesto.

Me vais a perdonar la licencia de esta frivolidad. Hay dos preguntas que al acabar el libro me asaltaban: ¿Como se pudo casar la madre de Anne con Mr. Elliot, si tan parecidas eran? y la segunda ¿si El Capitán no hubiera vuelto con tanta riqueza ni tan apuesto... se le habría tratado igual por parte de todos; hubiera actuado Anne de la misma manera?. Tú, amigo lector, me puedes contestar perfectamente...-Es que estaríamos hablando de otra novela, no sería “Persuasión”. A lo que yo no tendré mas remedio que contestarte: ¡Pues tienes razón!.

Decir que me ha gustado mucho, es de los libros que no se olvidan nunca, sigo teniendo una fe ciega en Jane Austen y estoy deseando saborear otro libro suyo. Os dejo, para finalizar con una frase, de ese humor cáustico que rezuma toda la obra. “¡Cuántos espejos, Dios mío! No había manera de huir de uno mismo”.


Mi puntuación es de 8 sobre 10.

martes, 4 de abril de 2017

Tres rosas amarillas (Raymond Carver) (ANAGRAMA)

Estamos ante otro libro (escrito en 1988) que tenemos que saber muy bien lo que vamos a leer. La generación de Carver y el llamado “Realismo sucio” ya nos indica que los relatos de los que esta compuesto, no son historias con su comienzo y su final manifiesto, así como un contenido al uso; son extractos de situaciones; fragmentos de unos momentos en la vida de nuestros personajes, que pudiera darnos la impresión de estar sacados de un contexto más amplio, como si se tratara de un resumen en una narración de mayor extensión.

No obstante y dicho lo anterior, no quiero transmitir la idea que este maestro del cuento norteamericano nos priva de contenido basándose en que el lector ejercite la imaginación; muy al contrario, si en algo se puede definir su legado, es en la claridad de los planteamientos, la exposición tan nítida de las ideas y su manera tan directa de manifestarlas. Esa literatura sin adornos tan propia de estos autores: aquí queda patente. Es conciso en su exposición, franco en su discurso y se desnuda ante nosotros en cada descripción.

Ahora bien, si piensas que la vida ya es suficientemente agobiante para que te cuenten el día a día de una manera fría y despiadada; si no quieres que te recuerden todos las aspectos mundanos de una rutina llevada a sus máximas consecuencias; si no quieres ver expuestos de una manera vigorosa los instintos mas bajos: es mejor que no lo leas.

Siempre defino a Raymond Carver como “El escritor que acaba sus relatos con un punto y seguido”, y el motivo es precisamente esa forma de narrar tan sucinta que nos deja huérfanos de continuidad. Parece, y perdonadme el ejemplo, que llegado a un punto se encontrara un abismo con un puente frágil y le diera miedo proseguir.

Esta compuesto por estos siete relatos cortos:

CAJAS,- Una madre viajera que no encuentra acomodo en ninguna parte. “La gente, en verano, suele tomarse vacaciones. Mi madre se muda.”

QUIENQUIERA QUE HUBIERA DORMIDO EN ESTA CAMA.- Una inoportuna llamada de teléfono en la madrugada, les sirve de disculpa para reflexionar sobre como pueden ser sus últimos días. “Quiero que me prometas que me desconectarás de la máquina si llega el caso, o cuando llegue el caso.”

INTIMIDAD.- Una visita inesperada hace saltar todos los sentimientos acumulados durante años. “El recuerdo de haber tenido tal intimidad con alguien. Una intimidad tan grande que me dan ganas de vomitar. No me cabe en la cabeza una intimidad así con otra persona. Nunca he vuelto a tenerla.”

MENUDO.- La infidelidad y el sentimiento de culpa. “Ahora que lo pienso, nunca he recibido una carta suya. Tanto tiempo de amantes secretos —seis, ocho meses— y aún no he visto ni un solo trazo de su escritura. Ni siquiera sé si es una persona instruida en tal sentido”.

EL ELEFANTE.- La dificultad de prestar dinero y sus consecuencias. “Ojalá hubiera existido un medio de asegurarme de que el hijoputa que vivía con ella no pusiera la mano en una sola naranja, en un trozo de pan comprado con mi dinero.”

CABALLOS EN LA NIEBLA.- Una carta de despedida cuando todo se ha acabado. “La luz del porche estaba encendida, y al borde de los escalones había una maleta. Era la maleta de mi mujer; la maleta en la que había traído sus cosas cuando nos trasladamos a la casa.”

TRES ROSAS AMARILLAS.- Preciosa historia sobre los últimos días de Chejov. “No hicieron chocar las copas. No hubo brindis. ¿En honor de qué diablos iban a brindar? ¿De la muerte?”. “Sostenía entre las manos un jarrón de porcelana con tres rosas amarillas de largo tallo. Le ofreció las flores a Olga con un airoso y marcial taconazo.”

A destacar el último y que da titulo al volumen. Nos revive de manera figurada los últimos momentos de la vida de Chejov (tenía una foto de él en su despacho); es de gran belleza.

A pesar de esa carga de realismo tan cruel en algunas ocasiones, podemos encontrar una ironía y un sentido del humor no explicito pero que sirve para relajar esa intensidad detallada en sus encrucijadas.

Encontramos en ellos con claridad manifiesta los rasgos tan característicos de sus protagonistas y que son un referente continuo. Así tenemos a unos individuos generalmente con un extracto social medio-bajo, trabajos básicos, cambios continuos de domicilio; con problemas tan comunes de nuestra época como pueden ser la escasez de dinero, alcohol, drogas, infidelidades, miedo a la muerte y unas dificultades en las relaciones personales tan complicadas como habituales y que conoció en primera persona.

La peculiaridad que más destacaría y que es otra constante en su “mundo”, tiene que ver con la culpa y el perdón, todo ello derivado de unas familias desestructuradas y con la herida sin curar de uniones anteriores. Es el hilo que sirve de conexión entre ellos y que nos expone a las claras la dificultad de una convivencia torpedeada por agentes externos al vinculo: choque de caracteres, obsesiones continuas o simplemente los efectos devastadores de lo cotidiano, que acaban con minarla y en la mayoría de los casos aniquilarla.

Me ha gustado y quiero recomendarlo a quien quiera conocer a este tipo de creadores que marcaron una época muy concreta (en particular la vida de Carver que es una novela, una triste novela) y que nos describen con esta parca manera, unas cuestiones que de alguna u otra forma nos vamos a ver
reflejados.


Mi puntuación es de 6,5 sobre 10.

viernes, 10 de marzo de 2017

Patria (Fernando Aramburu) (TUSQUETS)

Estaba retrasando la lectura de este libro porque sabía me iba a resultar muy difícil (el nudo en la garganta, ya sabes), y no me estoy refiriendo a sus seiscientas páginas ni a a su comprensión, sino a esos recuerdos (los que tenemos una edad) de unos momentos muy duros de nuestra historia en la que no se podía permanecer impasible; era un estado permanente de perplejidad. No sabíamos “a santo de que” se cometían asesinatos, por algo que adivinábamos como imposible de otorgar y que achacábamos su autoría, en un principio, a cuatro perturbados. Después te ibas dando cuenta de la dimensión del problema, el apoyo con que contaban y que había una élite podrida que se adueñaba con acciones mafiosas y macabras de la voluntad de unas gentes imbuidas en el circulo vicioso del miedo a las continuas prevalencias de los matones, así como de una machacona propaganda de alabanzas y vítores.

Cuando se miren estos hechos con la perspectiva del paso de los años, es cuando se lograrán unas valoraciones mas efectivas sobre lo que verdaderamente aconteció; se podrá hacer un ensayo profundo de la manera tan decisiva que influye en las mentes y comportamientos distorsionar la historia en provecho propio, fomentar el odio desde temprana edad y seguir una causa en aras de una tiranía ficticia creada desde el rencor y con gran dosis de despotismo (estoy hablando de los años de democracia). Los símbolos, las proclamas, la parafernalia costumbrista, el ascendiente mediático; son decisivos para insuflar unos propósitos legítimos si se realizan por vía pacifica, pero segar la vida de inocentes, en pos de quien sabe que intereses verdaderos y arruinar la vida a jóvenes influenciables de buena voluntad, no se lo podrán perdonar.

Siempre me he preguntado en este tema algo que en el libro/documento he encontrado respuesta; me refiero a la vida cotidiana de los asesinos, si verdaderamente merecía la pena involucrarse sabiendo que siempre ibas a estar escondido, desconfiando, huyendo, con miedo...y esto en el mejor de los casos, ya que de no ser así estabas en la cárcel o muerto; en definitiva, perder una vida por algo que no vistes a tiempo, haber sido utilizado... haber sido el instrumento de una mentira.


Otra cosa que tenia siempre en mente, y que también he encontrado la respuesta aquí, era el día a día de los familiares, de los asesinos y de los asesinados; como se pueden comportar con esa losa que de una manera circunstancial, o no tanto, les ha tocado padecer, y más en los pueblos, donde se daba la paradoja que los de las victimas son los que tenían que esconderse o desaparecer de las bravuconadas cómplices de los pistoleros si querían llevar una vida apacible “Iban al pueblo con la furgoneta a última hora de la tarde, ya oscurecido, para no llamar demasiado la atención.”. Cuando escuchaba que no querían hacerle funeral (habría que hacer un estudio minucioso del papel de la Iglesia en todo esto) o que se tenia que fijar una hora nocturna para “evitar altercados”, pintadas en las tumbas, dianas premonitorias, insultos de todo tipo....es como dice el libro “nos están asesinando dos veces”. También quiero resaltar el daño de frases tan comunes como “algo habrán hecho”, “bueno, bueno, lo repudio pero...” los que estábamos fuera, “es que sin estar allí es difícil opinar...”, “el conflicto vasco”, mucho daño. “...durante la ceremonia del sepelio, le susurró a Xabier una cosa que este nunca ha olvidado. ¿Qué cosa? Pues que le parecía que, más que enterrar al Txato, lo estaban escondiendo.”

Pone bien a las claras, el patrón de comportamiento y la condición de los asesinos; si alguno pudiéramos pensar que eran concienzudos estudiosos de los valores y fundamentos de la izquierda comunista, lectores de grandes tratados políticos sobre luchas de clases, estamentos sociales etc. nada más lejos de la verdad, te encuentras con una figura sin estudios ni preparación alguna, que abandonan todas sus actividades, muy conservadores (se avergüenza de su hermano por su condición y por el que dirán) “Ahora nos convierte a ti en la madre del maricón, a mí en el hermano del maricón, y tira nuestros apellidos por los suelos”, de familias profundamente religiosas, que son los perjudicados, pues como dice ya en prisión y lleno de extrañeza “yo aquí y la gente riendo en las calles, en las playas, de fiesta...todo para que?”.

Me imaginaba un libro lleno de datos, explicaciones de atentados, situaciones concretas de los atentados, Enrique Casas, Ordoñez, Ortega Lara, Miguel Angel Blanco, Santi Potros, Pakito....y me encuentro, para mi dicha, lo contrario, no hay nada de esto, solamente lo describe de forma muy sucinta “—Te habrían zurrado de lo lindo y de lo galindo”. Pone el foco en dos familias, pero tan importantes como ellas son el entorno, amigos, familiares y el pueblo en general, ya que la situación que se encuentran quien no son afines, es irrespirable. Plasma con gran nitidez los recelos de unos ciudadanos cautivos de su indolencia.

Te lo cuenta de una manera sencilla, cambiando de tercera a primera persona con frecuencia, baile de fechas que no molesta, con un vocabulario y expresiones que parece que los estas oyendo; esas pausas, frases cortas, el carácter donde cualquier hueco a los sentimientos es percibido como un signo de debilidad; parcos en palabras; susurrando con los vecinos y haciendo de la “causa” el núcleo donde gira toda su existencia. Los perfiles son maravillosos, ocupando el espacio otorgado a la perfección; los hombres callados y con sus entretenimiento (mus, bici, huerta..) pasando desapercibidos, sin querer ser protagonistas de nada, sin molestar; en cambio las mujeres.., carácter inquebrantable, orgullo intacto, dominadoras de toda situación, prefiriendo morir a dar su brazo a torcer y con esa manera tan peculiar de administrar el odio “Matan y los matan. Las guerras son así. A mí tampoco me gustan las guerras, pero qué quieres. ¿Que sigan machacando al pueblo vasco por los siglos de los siglos?” o el perdón “Se preguntó si después de tantos años no debería ir pensando en olvidar. ¿Olvidar? ¿Qué es eso?” pero siempre con la ilusión que todo esto termine “Si veis que dentro de un año o dos o los que sean, la situación política se calma, que de verdad se ha acabado el terrorismo, nos lleváis a los dos al cementerio del pueblo. Eso es todo lo que te pido.”

No esta escrito con el animo de ajustar cuentas a nadie, eso se lo deja a los familiares que en el interior de sus maltrechas conciencias, se debaten en un mundo de contradicciones donde han renunciado a la palabra felicidad. Han caído de lleno en un estado en el que permanecen inalterables, no permitiéndose el lujo de sobrellevar unas relaciones personales sin ser alteradas, como no, por “sus” circunstancias. “Es el tributo que se paga para vivir con tranquilidad en el país de los callados”.

Destacar como de forma tangencial toca algunos temas que creo son interesantes, pues la manera de afrontarlos forma parte de un todo, donde el “conflicto” siempre esta presente. Así pasan por sus paginas, el suicidio, homosexualidad, el papel del sacerdote “—Escucha, Serapio. Quien no me quiera ver en el pueblo, que me pegue cuatro tiros como al Txato”, los improperios que reciben cuando salen de su zona (en este caso en un partido de fútbol), dominar el idioma vasco y sus consecuencias, el choque emocional y cultural al vivir fuera del País Vasco, enfermedad incurable, etc.

La atmósfera que nos crea la novela, pues es a las claras una novela/cuento, es fantástica, no se le escapa ningún detalle; las tardes grises de lluvia predominantes, parecen que te mojan a ti también y con ello te ves envuelto en una tristeza/sentimiento que haces que te acerques todavía más, si cabe, a nuestros protagonistas; sus rencores te duelen; las palabras que no se dicen, las conoces; sus vidas destruidas que llevan en silencio y sin querer reconocerlo, te queman por dentro; en definitiva, te muestra a las claras todos los pormenores de personas que han crecido con la soga del terrorismo apretándoles el cuello y que la mejor manera de describirlo es como hace el autor, metiéndonos dentro, imbuyéndonos de todos los pormenores y clavándonos también a nosotros un dardo de dolor. “Nada más ver al Txato en el ataúd, su fe en Dios reventó como una burbuja. Incluso lo notó físicamente.”

Estamos hablando como si todo hubiera acabado y creo que no es así, los rescoldos están muy vivos, sobre todo en los pueblos; creo que harán falta varias generaciones para darse cuenta que no les oprime a nadie, que no tienen mermado ningún derecho y que todo se puede defender sin “ajusticiar” a nadie. En el último informe del Defensor del Pueblo ( Marzo 2017) dice que quedan más de trescientos casos sin juzgar. Esperemos que los niños nacidos en fechas posteriores del “alto el fuego”, estudien en los libros de historia (no como pasa en la actualidad), que fue la obra de unos fanáticos sin remordimientos y no de gudaris defensores del pueblo. “Quizá exagero, pero tengo el firme convencimiento de que también está en marcha la derrota literaria de ETA.”

Me alegra que esté en la lista de los más vendidos, pues creo que cuanta más gente lo lea, más conciencias removerá (sería un buen libro de texto de “educación para la ciudadanía”), había que hacerlo, y si los lectores son jóvenes vascos, mejor; se darán cuenta que no cualquier tiempo pasado fue mejor, que sus ascendientes no siempre tenían razón y que la vida es muy valiosa para tirarla por la borda a cambio de nada. Al autor además de decirle que ha escrito un libro muy bueno y que nos regala un final abierto a la esperanza, hay que darle las gracias por hacerlo de esta manera tan sencilla/didáctica, que nos hace comprender de una manera muy real, unos acontecimientos por los que todavía hay mucha gente llorando.

Acabo esta reseña con un párrafo que creo es muy definitorio del libro y de la situación que nos describe. La madre de un etarra hablando con el Santo: Y si lo que hemos hecho era tan malo, ¿por qué no lo paraste a tiempo? Nos dejas hacer y luego resulta que el sacrificio era para nada, que miles de vascos que amamos lo nuestro nos hemos estado equivocando como idiotas. Venga, Ignacio, que no se diga. Ponme a mi hija de pie, saca a mi hijo de la cárcel o no vuelvo a dirigirte la palabra nunca más. Concho, ¿no ves que también sufro?.


Mi puntuación es de 8,5 sobre 10.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Un tranvía llamado Deseo (Tennessee Williams) (ALBA)

Escrita por Tennessee Williams en 1947, ganadora del premio Pulitzer y considerada como una de las obras más importantes de la literatura estadounidense. Según Arthur Miller: “el fruto más esplendido del método Stanislavski”. Representada en Broadway del 47 al 49 y origen de una película homónima de Elia Kazan, que le sirvio a Vivien Leigh para ganar un Oscar a la mejor actriz, entre otros premios. Gran interpretación de Marlon Brando

Pequeña joya literaria que se nos presenta en forma de obra de teatro, dividida en once escenas y, en la edición que leí, un prologo de Arthur Miller y un apéndice muy interesante consistente en una entrevista del autor consigo mismo. Su intensidad y falta de lo “politicamente correcto”, nos hará constatar, que la valentía a la hora de escribir también esta recompensada.

No hay buenos ni malos; depende de las situaciones, del momento inesperado. Así, una situación atroz y de perversión, puede que no lo sea para el afectado. Nadie tiene los valores definidos, nadie sabe lo que esta bien y sus consecuencias; son almas de nadie vagando en una frontera que pasa de la dicha al abismo sin darse cuenta. Viven como si cada mañana empezara su existencia, no le piden nada a nadie, no quieren rendir cuentas, su destino a largo plazo es el día siguiente y se recrean en sus miserias a fuerza de reclamarlas.

Nos cuenta la visita de una dama en horas bajas a su hermana que vive en un barrio pobre de Nueva Orleans. El choque emocional que la produce que habite en ese suburbio lleno de inmigrantes, es la base donde gira toda la trama. No entiende que alguien de su familia, clase alta venida a menos, forme parte de esa comunidad y lleve esa forma de vida tan vulgar. A partir de entonces y después de acusarla de huir y dejarla sola frente a todos los problemas en su casa familiar “¡Margaret, de aquella forma tan horrible! ¡Se puso tan enorme que no cabía en el ataúd! ¡Y hubo que quemarla como si fuera basura!”, la vida de Stella se desestabiliza de tal manera, que las cosas nunca volverán a ser como antes de su llegada, se ve en medio de las disputas entre Blanche y su marido, no sabiendo que camino tomar. No quiere asumir la mentira permanente en la que vive la hermana “BLANCHE: ¡Yo no quiero realismo! ¡Yo quiero magia!” y que a su marido se le podía calificar de todo menos delicado “STANLEY: ¡Pero mírate! ¿Tú te has visto? ¡Con ese vestido barato y viejo, alquilado a un trapero por cincuenta centavos! ¡Y con esa estúpida corona! Pero ¿quién te crees que eres, una reina?”. Nos inunda con unas situaciones comprometidas y tensas, con mucha carga sexual no explicita, que son las que nos tendrán en vilo durante toda la obra.

Parte importante para hacernos una idea amplia, son los vecinos y amigos de Stanley. A través de sus comportamientos nos introducen en una atmósfera que es lo que fielmente quiere representar el autor “(Una silla chirría contra el suelo. Stanley da un sonoro cachete en las nalgas de Stella.) STELLA (muy molesta): No tiene ninguna gracia, Stanley. (Los hombres se echan a reír. Stella se dirige al dormitorio)”. Sus peleas, boleras, póquer, alcohol, nos trasladan enseguida a ese ambiente irrespirable y banal, carente de toda profundidad como individuo “(Stanley se levanta hecho una fiera y llega hasta las cortinas. Se acerca a la radio y la coge con rabia. Grita una maldición y tira el aparato por la ventana.)”.

Uno de los puntos fuertes son sus diálogos. Ásperos, directos, sin ningún ápice de adornar o envolver lo que se quiere transmitir. No tiene ninguna consideración con el receptor y lo mas cruel, no hay remordimiento; es su manera de afrontar los hechos, forma parte de sus comportamientos cotidianos “MITCH (quitándole las manos de la cintura): No eres lo bastante limpia para entrar en la casa de mi madre”. Por el contrario, y como excepción, se descuelga con algunas frases como esta: “BLANCHE: ¿Tan tarde? ¿No te encantan estas largas tardes de lluvia de Nueva Orleans en las que una hora no es sólo una hora sino un trocito de eternidad caído en tus manos… y quién sabe lo que se puede hacer con él?”.

Resaltar algunos referentes en la obra del autor expuestas en este libro: sus continuas alusiones a un pasado en ruinas y no siempre confesable, la no aceptación del deterioro por el paso de los años, la fantasía trasladada a lo terrenal, ingenuidad encarcelada por un carácter dominante y una continua visión de lo visceral en contraposición a lo sosegado; reacciones brutales entendidas como ordinarias y exentas de condena.

Los perfiles de los personajes están muy bien definidos y debido a su variedad se nos hacen muy creíbles. Ninguno nos deja indiferente, asumen unos roles muy específicos, con sus connotaciones, en algunos casos muy primitivas que nos llevan a una decadencia con unos pequeños filtros de afecto. “Buscaba protección, en todas partes, en los sitios más… improbables…”.

Me ha gustado mucho, recomendable para aquellos que no busquen romances de cuento ni finales felices, sino para los que sean indulgentes con lo irracional y se abstengan de toda comparación con el mundo de nuestros protagonistas.


Mi puntuación es de 7,5 sobre 10.

miércoles, 25 de enero de 2017

Ruido de fondo (Don DeLillo) (SEIX BARRAL)

Escrito en 1985. En este año recibe el premio Nacional del Libro en la categoría de ficción. La revista TIME la incluyó en la lista de las 100 mejores novelas escritas en lengua inglesa entre 1923 y 2005. En palabras del autor "Una historia sobre el miedo, la muerte y la tecnología. Una comedia, por supuesto".

Algunas veces me pregunto para que sirven las reseñas. ¿Alguien lee alguna antes de adentrarse en el interior de un libro, sabiendo que la opinión no tiene que coincidir ni por asomo con la suya?, es más, seguramente no serán ni aproximadas las sensaciones que le produzca, por lo que le puede llevar a una nueva decepción o por el contrario a deleitarse de las omisiones o puntos de vista contrarios del creador.

Esta reflexión viene dada a raíz de la lectura de este libro y lo que sí tengo claro, es que para no llevarse un fiasco al tenerlo en sus manos, hay que saber muy bien lo que va a leer; no puede adentrarse en su mundo (el mundo de DeLillo) pensando que es una narración al uso, con su inicio, nudo y desenlace, porque seguramente nos encontremos a alguien que detestará al autor, le percibirá como un desequilibrado con obsesiones maníacas, y lo peor...le llevaran al mayor de los aburrimientos.

El autor (experto en diseccionar las costumbres y los miedos de una comunidad receptora de todo tipo de interferencias) nos quiere transmitir sus reflexiones, en lo concerniente a la cotidianeidad de nuestros actos en una sociedad cambiante, debido principalmente a elementos tan externos como puede ser la tecnología y un consumismo inadecuado. Utiliza los personajes a modo de meros transmisores, que con sus actos calculados tienen como objetivo mecánico hacernos ver y sentir las preocupaciones y sinsabores como un elemento más del entorno, sin pararse a desarrollar sus verdaderos sentimientos; los convierte en un medio no en un fin; nos priva de sus pasiones e intimidades, despojándoles de esa empatía, para mostrarnos lo que solo él quiere que sepamos.

Esta dividido en tres partes muy diferenciadas. En cada una se puede discernir un tema nuclear y como si de satélites se tratara, las distintas reflexiones personales envueltas en un argumento para que nos sea más digerible.

En la primera se podría decir que es una presentación, y ya nos da muestras de la estructura de la sociedad americana de los años ochenta, describiéndonos a nuestro Jack Gladney, casado cinco veces y con dos hijos a su cargo y a Babette que también aporta otros dos de anteriores parejas. Nos detalla a esta desigual familia como unos ciudadanos de clase media, influidos por factores externos superficiales (radio, televisión, publicidad, colores, neón...) dentro de su hogar, que los mediatizan hasta percibir una realidad distorsionada, influyendo en grado sumo en sus apreciaciones de todo lo que les rodea. Es la banalización intelectual por la carencia de unos principios sólidos; les llega glosado y por lo tanto adulterado. Nos muestra diálogos revestidos de trascendentes, tratándose solamente de noticias sobre cualquier nimiedad, pero que tienen ese halo de verosimilitud basado en el convencimiento del que nos lo transmite.

La segunda, el protagonista es un escape tóxico que amenaza al pueblo y por el que tienen que dejar sus hogares para trasladarse a un lugar seguro. Aquí podríamos resaltar la extrañeza de la situación por parte de Jack. Se pregunta en varias ocasiones como le puede suceder esto a él, profesor de Universidad, situación acomodada, familia, hijos...¡eso solo le pasa a los marginales, a los sin techo que se ven obligado a pasar todo tipo de penurias!. No lo llega a encajar bien pero no por el hecho en sí, sino por la incredulidad de que este pasando en realidad, eso de tener que dormir en un polideportivo, rodeado de gente huyendo de no sabe que producto contaminante, es demasiado para su encauzada y rutinaria vida.Tan sólo las catástrofes logran captar nuestra atención. Las deseamos, las necesitamos, dependemos de ellas. Siempre y cuando sucedan en otro lugar.”

Y la última es la mas reflexiva y quizá la mas farragosa, pues si bien en las anteriores sus apreciaciones sobre la muerte y el miedo a morir eran esporádicas, (preguntándose el matrimonio en varias ocasiones quien morirá primero) —A eso se reduce todo al final —dijo—. Nos pasamos la vida despidiéndonos de los demás. Pero ¿cómo despedirnos de nosotros mismos?”, aquí nos hace una amplia disertación en toda regla, acompañado de su amigo y confidente ( bien podría ser su conciencia o su alter ego), nos exponen como enfocar su llegada y como neutralizar sus efectos en base a planteamientos filosóficos y de modos efectivos de comportamiento. Nos presenta su obsesión recurrente para la consecución de un medicamento cuyo efecto no es retrasar la hora final, sino dejar de tenerla miedo—Es como si fuera nuestro propio miedo lo que la desencadena. Si pudiéramos aprender a no temerla, viviríamos eternamente.”; esto en lo que respecta a la parte científica. En las inquietudes humanas y en su proceder para disipar esa obcecación, es lo que realmente da miedo, pues si alguien con la cabeza no muy bien “amueblada” se dejara llevar por las consideraciones que están reflejadas y que atribuye a la violencia efectos balsámicos y justificativos como percepción curativa, tendríamos un serio problema.El que muere, sucumbe pasivamente. El que le da muerte, continúa viviendo. Qué ecuación tan maravillosa.” “Imagina, sin embargo, la sacudida visceral que se experimenta al ver al oponente desangrándose en el polvo.”

El relato no es entretenido, no es ameno, no tiene esa labor integradora que hace que vibres con su desarrollo; es frío, parece más un ensayo o unas especulaciones ejemplares que una novela, al último tercio le sobran discursos grandilocuentes y seguramente páginas, los hijos y los amigos de los hijos son repelentes...etc.; como esto era lo que el autor quería de nosotros, y como nos deja unos posos de pragmatismo mágico para hacernos meditar “¿Qué es la oscuridad? No es más que un nombre distinto que damos a la luz.” “Las multitudes se reunían fundamentalmente por este motivo. Se hallaban allí para ser multitud.” se puede decir que el libro cumple con creces su objetivo. Lo que no logro comprender es como dicen que fue un éxito de ventas en su día en EE..UU., creo que es un libro para minorías que esperan encontrar algo mas que los acontecimientos acaecidos a una familia de clase media americana. Y también decir, que a pesar de lo expuesto, no se me hizo desagradable leerlo, por eso y vuelvo al primer párrafo de esta reseña, si sabes a lo que te expones leyendolo, puede resultar hasta divertido.

Hay que reconocerle su valentía a la hora de afrontar algunos temas espinosos, como puede ser la vocación religiosa de sus integrantes, para ello nos deleita con una conversación de una monja sobre sus creencias que no tiene desperdicio “.—¿Es usted monja y no cree en el cielo?—Si no cree usted, ¿por qué iba a hacerlo yo?—Si usted creyera, a lo mejor creería yo.—Si yo creyera, no haría falta que creyera usted”. Otra sátira que se puede intuir, es en las universidades, la vacuidad de sus componentes (profesores) con sus groseras conversaciones “ —¿Dónde estabas tú cuando murió James Dean? (…) —¿Dónde estabas, hijo de puta? (…) —Estabas ocupado en hacerte una paja. ¿Es a eso a lo que te refieres? —Pregúntame por Joan Crawford.” y las peregrinas asignaturas que se crean basados en objetividades insustanciales (la comparación de Elvis Presley con Hitler y su dependencia de la figura materna es patológica pero esplendida) y así podríamos proseguir.... alguien que quiere ser famoso un instante y tener sus escuetas lineas en el libro Guinnes aunque para eso tenga que exponer su vida, las clases que daba la mujer a los ancianos de aprender a andar y a sentarse bien “Tenía que ir a dar una clase acerca de modos de sentarse, caminar y estar de pie.”....etc.

Me gusto mucho el sentido de humor, es muy sutil no se percibe “a bote pronto”, pero te hace sacar esa sonrisa, por su inteligente sarcasmo y construcción. Algunas veces lo consigue a base de expresiones surrealistas que nos dejan un poco noqueados. “En él transportaba una muestra de la más solemne de aquellas excreciones, algo que sin duda los analistas de guardia contemplarían con la deferencia, el respeto y el temor confusos que hemos llegado a asociar a las diversas religiones exóticas que existen en el mundo” “—No tengo nada en contra de la ropa deportiva en sí —dije—. Las sudaderas son prendas prácticas para cualquier ocasión. Sin embargo, preferiría que no te las pusieras para leerle cuentos a Wilder o hacerle trenzas a Steffie. Esos momentos tienen algo enternecedor que la ropa deportiva estropea.” “—Puede ocasionar la muerte del sujeto. —¡Exprésese con claridad, por todos los diablos! ¡No soporto esa jerigonza moderna!”

Lo que no cabe duda es que te deja huella, es difícil de olvidar. No sé si nos volveremos a encontrar Señor DeLillo, pero estaré preparado para compartir con usted sus miedos, filias y fobias y recorreremos más camino sabiendo lo sinuoso que es, cuando le da por ponerse trascendente.


Mi puntuación es de 5 sobre 10.

martes, 10 de enero de 2017

En la jaula (Henry James) (ALBA)

Si nos parasemos a pensar un poco en cuanta gente son participes de nuestras vidas aunque solo sea en el instante que nos sirven el café, nos entregan un paquete, cuando compramos el periódico...etc, nos daríamos cuenta que son personas que seguramente no volverán a aparecer y que nunca sabremos nada de ellas. Pues bien, de eso trata nuestra novela, con la salvedad, que nos encontramos a finales del siglo XIX y todos estos quehaceres diarios no eran tan impersonales como en la actualidad.

Así que ahí tenemos a nuestra protagonista (sin nombre) trabajando en una oficina de correos de un barrio selecto, en unas condiciones de espacio no muy satisfactorias (en la jaula), con un compañero y un ayudante cuya convivencia no se percibe muy fluida, pero con unas características que son las que la hacen mantenerse en su puesto incluso habiendo pedido destino a otro despacho, seguramente más cómodo pero con clientes que pertenecerían a otro estatus.

El titulo de la novela, como es sabido, es “En la jaula” (escrita en 1898), pero para nuestro personaje, a pesar de las condiciones de trabajo ya detalladas, bien se podía llamar “En la atalaya”, pues así es como se manifiesta dominando los secretos de los clientes que ingenuamente van a mandar un telegrama o certificado. Al parecer, tenía que contar las palabras para calcular la cuantía del encargo o directamente se lo dictaban, por lo que era conocedora de todo su contenido, sintiéndose con esa superioridad que otorga conocer todos los pormenores por muy confidenciales que fueran. “Estaban las mujeres descaradas, así las llamaba ella, del estilo más distinguido y también del más vulgar, de cuyos despilfarros y tacañerías, de cuyas peleas y secretos y relaciones amorosas y mentiras tomaba buena nota, hasta que, en ciertos momentos, en privado, experimentaba un perverso y triunfal sentimiento de dominio y poder, la sensación de tener sus tontos y culpables secretos en el bolsillo, en su pequeño cerebro retentivo y, por tanto, de saber mucho más de ellas de lo que sospechaban o les gustaría creer.”

Se obsesiona con un caso en particular que le parece especialmente llamativo, pues la atracción que siente con el interesado se hace cada vez mayor cuando se percata, todo según sus conclusiones, que se puede encontrar en peligro o por lo menos en una situación embarazosa que le acarrearía no pocos problemas “Cuanto más tiempo pasaba sin ver al capitán Everard, más comprometida se sentía,”. Se atreve a dar el paso y mantener una conversación fuera de la “jaula” rompiendo con ello todos sus principios en lo relativo al trabajo y violando todos los complejos existentes entre dos clases sociales tan diferenciadas “—¿Odiarlos? Creía que te gustaban.—No seas estúpido. Lo que me «gusta» es despreciarlos. No te puedes imaginar lo que pasa por mis manos.”

Aparecen otros personajes que no por su menor extensión son menos interesantes. Así tenemos al novio de nuestra funcionaria (al que no ama), un trabajador con ansias de gran empresario y consentidor de todas las actuaciones de su prometida y que nos deleitan con una relación distante y un tanto peculiar, siendo ella la que con sus subterfugios maneja la situación “No obstante, le gustaba que él la creyera estúpida, pues eso le daba el amplio margen que siempre necesitaría” “—Sí, por supuesto; así fue como empezaste, ¿recuerdas? Tú eres terriblemente inferior a él.” También tenemos a la Sra. Jordan, con sus delirios de grandeza y sus disputas con nuestra funcionaria a ver quien conoce más en profundidad a todos los personajes influyentes de la sociedad (ella tiene una empresa de flores) “—¡Dudo mucho que sean tan suyos como míos! Sus asuntos, sus citas y sus planes, sus pequeños juegos y secretos y vicios, todas esas cosas pasan por delante de mis ojos.”

El desenlace es un poco confuso, reconozco que tuve que leerlo dos veces y aún así queda algún cabo suelto, no obstante se cumple la máxima de Henry James en dejar para el final la explicación definitiva y no siempre completa. No hace falta recalcar, una vez más, la calidad literaria, la agilidad de su prosa....y la férrea recomendación de sus libros.

Mi puntuación es de 6,5 sobre 10.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Pandora (Henry James) (IMPEDIMENTA)

Libro donde se pone de manifiesto, más si cabe, dos constantes en la obra de Henry James; las distintas realidades en cuanto a costumbres y formas de vida, en las dos orillas del atlántico (según nos dice en la buena introducción Lale Gonzalez-Cotta: la relación entre América y Europa que James supo analizar con minuciosidad por ser él mismo una yuxtaposición de ambos mundos, americano por temperamento y europeo por estilo de vida.) y su preocupación por los entresijos de unas clases sociales cada vez más difuminadas, de hecho en esta nouvelle aparece una nueva figura que en cierto modo es el concepto nuclear de la historia, la chica hecha a sí misma. Esta encarnada por una joven (Pandora), de un pueblo pequeño en el interior del país, que nos la encontramos en las fiestas de sociedad frecuentadas por la élite social y económica; unas celebraciones que no puede acceder quien no tuviera la distinción necesaria, hasta tal punto que rara vez invitaban al Presidente de la Nación Maldita sea, solo queda un mes, seamos vulgares y divirtámonos un poco… Invitemos al presidente.”

Bien se cuida el autor de describirnos con meticulosidad el entorno de la dama y su familia, compuesta por los pusilánimes padres, un hermano chillón y una hermana pequeña sin modales. Nos la muestra como un clan sin distinción, chabacanos y sin ningún merito para encumbrarse en un estatus social superior, haciéndonos ver que todo lo conseguido es merito única y exclusivamente de Pandora; que a falta de cuna de prestigio, lo que consigue se debe a su inteligencia, virtud y buen hacer, en pos de un proposito que no nos lo descubre hasta las páginas finales.

La historia empieza en un barco de Europa a EE.UU., es aquí donde James nos presenta a los personajes, haciendo gala de sus magnificas descripciones y de su gran sentido del humor. El conde Otto Vogelstein, un diplomático alemán que llega a Washington para trabajar en la embajada y que en un principio nada hacía prever que se interesará ni de una manera sucinta por la dama que le aborda en el barco, piensa, con una ridícula disculpa. En el viaje queda constancia que el cuidado a los padres y el “gobierno” de la familia corren a cuenta de ella, siendo muy responsable a pesar de la temprana edad.

Una vez tomado posesión del cargo en la Embajada, y pareciendo que se ha olvidado de ella, es cuando se la vuelve a encontrar en una velada, en coloquio nada menos que con el mandatario de la Nación, extrañándose de la evolución manifestada por su compañera de travesía y dándonos a entender que ahora es él quien, no de una manera notoria, esta interesado en saber más de la “chica hecha a sí misma” —Mi querido Vogelstein, ella es la fruta más reciente y fresca de nuestra gran evolución americana. Es la chica hecha a sí misma.”

En la ultima parte de esta pequeña novela , durante una excursión náutica, es cuando Pandora más expone sus habilidades y su gran destreza para desenvolverse en ese circulo Parece como si le costase a usted creerlo —añadió Pandora—. A ustedes los alemanes les inspira tanto respeto la gente importante.” y donde el escritor nos descubre un secreto que nos privó durante toda la lectura, dejándonos sin elementos de juicio.

De los libros de Henry James leídos hasta el momento es de los que menos me han gustado, parece que el fin único de la narración, es darnos a entender lo que exponía en un principio, esa dicotomía entre los dos continentes, vaciando de contenido el argumento, pero siempre con el hilo común de la ironía, el humor y su calidad literaria.

Me gustaría reflejar algunas fragmentos que demuestra su gran sentido del humor:

El conde se preguntó qué clase de cultura se habrían traído consigo los señores Day de Italia, Grecia y Palestina (habían pasado dos años viajando y habían estado en todas partes), en especial cuando escuchó decir a su hija:
—Quería que papá y mamá viesen lo mejor. Los tuve tres horas en la Acrópolis. ¡Imagino que no podrán olvidarlo!
Tal vez fuese en Fidias o en Pericles en quienes pensaban aquellos dos mientras meditaban sentados con sus mantas, reflexionó Vogelstein.”

Alguna vez ha sabido usted que alternen los padres de una popular chica vestida de rosa y con una nariz tan peculiar?”

Ya se sabe que cuando el cerebro alemán se propone explicar las cosas no siempre consigue hacerlo en términos de simplicidad”


Y aquí me vais a permitir un párrafo donde esta resumido todo, leyéndolo detenidamente no haría falta ninguna reseña explicativa:

Sin duda, Pandora solo habría sido posible en América. El modo de vida americano le había abonado el terreno. No era disoluta, ni estaba emancipada, no era vulgar, ni indecorosa y no había en ella, al menos no de manera ostensible, un solo gramo de la pasta de que están hechas las cazafortunas. Se trataba tan solo de una persona popular y su éxito era exclusivamente personal. No había nacido con la cuchara de plata de la oportunidad social pero había terminado por empuñarla a fuerza de práctica honesta. Se la identificaba a través de una serie de rasgos pero principalmente, infaliblemente, por el aspecto de sus padres. Sus padres relataban su historia. Resultaba evidente lo poco que sus padres podrían haber contribuido a hacer de ella lo que era..”

Mi puntuación es de 5 sobre 10.



viernes, 23 de diciembre de 2016

El profesor (Charlotte Brontë) (ALBA)

No encontró editor. Fue escrita antes que Jane Eyre (1847), pero no fue publicada hasta 1857 (Charlotte Brontë murió en 1855).

Libro que resalta con especial énfasis las bondades del trabajo como medio para ganarse la vida, desdeñando por tanto las utilidades de una vida holgada y ociosa que le ofrecían sus parientes. Nos expone la renuncia incluso a la familia más cercana para adentrarse en un mundo desconocido, sin prever las consecuencias que este acto le puede deparar.

Nos muestra asimismo, como las conveniencias, los celos, la posición dominante; puede a base de tretas, intentar desestabilizar la vida de un hombre cuyo rumbo estaba desorientado y se encontraba a merced de sus superiores, y aún así, en dos ocasiones (con su hermano y con los directores del centro educativo), supo sobreponerse y mantener intacto su orgullo, para afrontar estas situaciones sin perder un ápice su dignidad “Yo añadí que mi deseo no era tanto ser ayudado como recibir los medios para ayudarme a mí mismo. No exigía esfuerzo de él, eso corría de mi cuenta.”

El comienzo de la historia nos sitúa en Inglaterra, y con un protagonista que tenía que elegir casarse con una de sus primas y mantener su estatus dentro de una noble saga familiar o renunciar a ello con todas sus consecuencias. Elige lo segundo y se va con un hermano que le proporciona trabajo, quizá con la única finalidad de alejarle de una familia que detestaba y sin ningún aprecio fraternal. Así comenzará las aventuras nuestro personaje que le llevará a Bélgica; un país desconocido, un mundo por descubrir, unas costumbres de difícil cumplimiento y un amor por explorar.

Gran libro; ameno, ágil, con el ritmo necesario para leer sin perder el interés hasta la última página, con una calidad literaria incuestionable y escrito en primera persona, siendo por ello mayor la afinidad con los interesados. Además que la autora hable con el lector en algunas ocasiones a lo largo de la obra, en mi, ya tiene mucho ganado “Bien, lector, durante las dos últimas páginas no he hecho más que darte miel de flores, pero no debes sustentarte únicamente de alimento tan exquisito. Así pues, prueba un poco la hiel, apenas unas gotas, para variar un poco.”

Hay que destacar la gran descripción que hace siempre de sus integrantes, ya sean físicas (en ocasiones excesivas) como en las reflexiones que se producen ante cualquier observación o dialogo; son muy buenas, nos mete en el interior de sus pensamientos haciendo en ocasiones un juego psicológico muy interesante sobre los comportamientos del interlocutor. Así se permite el lujo de comunicarnos quien va dominando la situación en una conversación o si la reacción del oponente es mera fachada para despistarle y le esta ofreciendo adrede esa iniciativa; muy conseguido.

En la parte negativa, que también la tiene, tengo dos observaciones que hacer. La primera: es muy “faltona”, bien encubriendolo con humor o de manera explicita , hace un reguero de insultos que no por la audacia en su desarrollo, resultan menos hirientes para sus destinatarios. Así pues los belgas y franceses (los mas vilipendiados), no sé como pueden leer un libro de estos y no sentirse indignados ante el torrente de insinuaciones y desprecios directos a su territorio, sus rasgos, así como a sus usanzas. La segunda: si bien en la casi totalidad del libro el ritmo y su argumento tienen la pausa necesaria y su desarrollo es perfecto para la identificación de los perfiles muy bien configurados, en la última parte el desenlace es muy rápido; en pocas páginas nos encontramos un mundo transcurrido sin apenas mención. Decir que esta segunda objeción, es mas testimonial que efectiva, pues lo verdaderamente interesante ya había tenido su tiempo.

Sé que Charlote Brontë vivió en Bruselas, no sé si tiene algo de autobiográfica (en Villette sí), pero de lo que estoy seguro es que la autora se identificaba con Frances, así como, que el profesor sería algo parecido a su prototipo de hombre ideal. Escritora en una época tan adversa para ellas, tenia que tener un deber de reivindicación muy acusado “—¡Ah, el mundo ha cambiado tanto desde nuestra juventud! —replicó la otra—. Los jóvenes son tan conservadores hoy en día.” y como en el caso de nuestra profesora no abandonar su oficio después del matrimonio “Mademosielle Henri necesita más bien mantenerse en un segundo plano. Y por otro lado, monsieur, creo que la ambición, la ambición literaria sobre todo, no es un sentimiento que deba abrigar la mente de una mujer.”

Por lo tanto, recomiendo de forma entusiasta la lectura de esta novela con el deseo, que esa tacita moraleja de los libros anglosajones de la época, donde el sustento esta basado en el esfuerzo, deje huella en el lector.

Mi puntuación es de 8 sobre 10.

Quiero exponer aquí en toda su extensión lo reflejado anteriormente, en lo referente a las afirmaciones tan categóricas e insultos que realiza a lo largo del libro. Juzgad vosotros:

  • ...una auténtica vieja francesa; había sido guapa, al menos eso decía ella, y yo me esforzaba en creerla; ahora era fea como sólo las viejas continentales pueden serlo”
  • Me convencí a primera vista de que no era belga, pues su cutis, su semblante, sus rasgos y su figura eran en todo diferentes de los belgas y pertenecían sin lugar a dudas al modelo de otra raza, una raza menos dotada de carnes abundantes y sangre caliente, menos jocunda, menos material e irreflexiva."
  • Pelet había llevado una vida de soltero al auténtico estilo francés, con el debido desdén hacia las limitaciones morales, y yo me dije que su vida de casado prometía ser también muy francesa.”
  • ¡Encomiable anciana! Habría sido capaz de besarla allí mismo, de no haber sido porque era demasiado vieja y gorda y tenía la cara demasiado roja.”
  • ...puesto que, no habiendo encontrado visos de sensibilidad en ningún rostro humano desde mi llegada a Bélgica, había empezado a considerarla casi como una cualidad fabulosa.”
  • Una noche, Pelet volvió a casa más tarde de lo que era habitual en él, y en un estado de inequívoca embriaguez, lo que era anómalo, puesto que, si bien compartía algunos de los peores defectos de sus compatriotas, también tenía al menos una de sus virtudes, a saber, la sobriedad.”
  • ...su modestia y su inteligencia me habrían inducido a ser benevolente y afectuoso con ella, pese a la fealdad casi horrenda de sus rasgos, la desproporción de su figura y la falta de vitalidad, casi cadavérica.”
  • Estos detalles parecerán muy extraños a los lectores ingleses, pero Bélgica no es Inglaterra y sus costumbres no son iguales que las nuestras.”
  • En general, las mujeres viejas del Continente, o al menos las belgas, se permiten una libertad de modales, habla y apariencia que nuestras venerables grandes damas rechazarían por absolutamente vergonzosa, y el rostro jovial de madame Reuter demostraba bien a las claras que no era una excepción a la regla de su país; en su ojo izquierdo brillaba una chispa lasciva;”
  • No hay más que pensar en la raza formal y estricta de las solteronas, esa raza que todos desprecian: se alimentan desde la juventud con máximas que las exhortan a la resignación y al sacrificio;”
  • Debes saber, ¡oh, lector incrédulo!, que un maestro tiene una relación algo diferente con una muchacha bonita, frívola y seguramente ignorante, de la que tiene una pareja de baile o un galán en el paseo.”


LIBROS DIARIO ABC.ES MADRID Día 08/02/2012

El amor prohibido de Charlotte Brontë, la autora de «Jane Eyre»

Salen a la luz las cartas que enviaba a su profesor, un hombre casado, con hijos y bastante mayor que ella.

Charlotte Brontë mantenía en secreto su amor hacia su profesor, el belga Constantin Heger, al que enviaba románticas cartas pese a que éste era bastante mayor que ella, estaba casado y tenía hijos.

Heger destruyó las misivas, pero su esposa las recuperó de la basura, las reconstruyó y conservó. Una de ellas, escrita en francés, dice así: «Si mi maestro me retira su amistad, no tendré esperanza».
En otra, con un epílogo en inglés, puede leerse: «Debo decirle algo en inglés -Me gustaría haberle escrito más cartas alegres porque cuando las termino y releo las encuentro bastante oscuras- pero perdóneme, mi querido maestro, -espero que no le irrite mi tristeza- según las palabras de la Biblia: "La boca habla de la abundancia del corazón", y realmente me cuesta mucho trabajo estar alegre desde que creo que no volveremos a vernos».
Esta última carta fue escrita en 1844, dos años después de que Brontë, que por entonces tenía 28 años, conociera a Heger, su tutor, y tres años antes de la publicación de «Jane Eyre», su primera gran obra.
La historia que Brontë protagonizó en su vida personal pudo inspirar la trama de su novela «Villette», publicada en 1853 y en la que cuenta las desventuras de una joven por su amor no correspondido hacia un profesor belga.

Confesión en el lecho de muerte

Según recoge «The Telegraph», cuando su hija le mostró a Heger las cartas en su lecho de muerte, Charlotte Brontë ya había fallecido a los 38 años siendo una reconocida escritora. La familia decidió entonces ocultar la correspondencia y el amor de la autora hacia Heger fue omitido con mucho tacto de una biografía escrita por su amiga, Elizabeth Gaskell.
Rachel Foss, de la Biblioteca Británica, dijo al «Telegraph»: «Pese a haber sido quemadas, vendidas, cortadas y destruidas, es increíble que estas cartas hayan sobrevivido. Es muy sugestivo y conmovedor ver los puntos de sutura, te da la sensación de que tenían una historia que contar».



lunes, 12 de diciembre de 2016

LAS HERMANAS BUNNER (Edith Wharton) (CONTRASEÑA)

Escrita en 1892 y publicada en 1916.

Los que conocen mejor que yo a esta autora, dicen que esta novela es la menos “Wharton” de todas y en verdad me preocupa, pues no sé si debido o a pesar de ello, es una de las que más me han gustado.

Es cierto que nos sitúa en un ambiente muy diferente al que estamos habituados, se aleja de una manera radical de todo el boato que hace gala en continuas ocasiones, abandona los quehaceres de las élites para bajar de una manera radical a lo mas modesto de una sociedad en la que conseguir lo básico para subsistir no siempre era un camino de rosas.

Donde se acentúa más esa diferencia, no es tanto en lo reflejado anteriormente, como en la forma de afrontar las situaciones y los diálogos atenuados de esa sagacidad y mordiente acostumbrados. El sarcasmo, en esta novela se convierte, como si de otra escritora se tratara, en una continua comprensión y aceptación en lo referente a nuestras protagonistas. Muy plano, no hay doble intención en sus coloquios, la causticidad la relega a una aquiescencia exagerada, le falta esa chispa critica tan inteligente que inunda de controvertidas situaciones otros relatos.

Asimismo no deja nada a la interpretación del lector, nos lo entrega “masticado”, privándonos de esas cavilaciones no siempre acertadas, y que decir de esos finales abiertos tan frecuentes y que tanto detesto.

Así pues, reconociendo esto y a pesar de ello, creo que se trata de un relato muy bien hilvanado, que lo desarrolla de una manera magistral, te conmueve desde la primera página, te metes de lleno en la historia, justificas la abnegación de la hermana mayor, y aunque pueda ser previsible el resultado, nadie se imagina en que condiciones se presenta Eso parece —repuso plácidamente su pretendiente—. Usted me viene como anillo al dedo, señorita Bunner. Esa es la verrdad.”

Al comienzo nos emplaza en un barrio de Nueva York donde la la limpieza deja mucho que desear y el abandono campa a sus anchas. Nos encontramos una mercería que son el sustento y la residencia de las Ann Eliza y Evelina, viviendo en condiciones no muy agradables obtenían lo suficiente para vivir sin pasar necesidades. El diferente carácter de las hermanas y y la aparición de un vecino nuevo, será lo que desató los acontecimientos venideros Sus labios esbozaron una sonrisa que dejó al descubierto una dentadura amarillenta a la que le faltaba un par de piezas; sin embargo, a pesar de esa revelación, Ann Eliza juzgó muy agradable esa sonrisa”.

Destacar un recurso muy recurrente en Wharton, el sacrificio. Renunciar a supuesta felicidad en beneficio de otra persona (en este caso su hermana), a sabiendas que el futuro no era muy prometedor y lo mas triste, que fue en vano Lo peor de todo eran las comidas en soledad, en las que seguía apartando distraída el mayor pedazo de bizcocho para Evelina”.

A destacar la aparición de un reloj que se puede entender como un elemento cargado de simbolismo, mostrando (entiendo) con precisión como se iba consumiendo una vida en dependencia directa de otra o simplemente como se iba acercando ese final que el destino las tenia reservadas. Su aparición fue lo que desencadenó la desgracia en “nuestra” tiendaEvelina bajó la mirada mientras él leía. Fue una velada muy hermosa, y Ann Eliza pensó después que su vida podría haber sido muy distinta junto a un hombre que leyera poesía, como el señor Ramy”.

De una manera o de otra, lo que en todo momento esta de manifiesto es su calidad, esa prosa tan bien encadenada que hace que la atención no decaiga en ningún momento. Por lo tanto se trata de un libro muy aconsejable, que con un estilo propio o ajeno, siempre nos hará disfrutar.


Mi puntuación es de 8 sobre 10.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Otra vuelta de tuerca (Henry James) (DEBOLSILLO)

Escrita en 1898, estamos ante un libro de referencia en las llamadas historias de fantasmas y como tal, no podían faltar sobresaltos, secretos y unas dosis de inquietantes y sorprendentes apariciones que suscitará en el lector mas de un susto, por muy avisado que esté.

El autor al igual que en libros anteriores maneja de una manera muy diestra las cuotas de información y su planteamiento, y así lo que en un principio percibías como algo diáfano, en el transcurso de su lectura te puede parecer todo lo contrario. No solamente eso, sino que con ese proceder te induce de una manera calculada a aceptar como buenos todas sus tacitas propuestas, creo que no deja nada a la improvisación, todos sus adjetivos, silencios, vacilaciones son deliberadas, creando un universo magistral que solo él puede permitirse.

El libro nos narra la historia de una chica que es aceptada como Institutriz para la educación de dos niños. El tío oficialmente es el tutor debido a la muerte de sus progenitores, pero dejará en manos de ella todas las obligaciones para conseguir ese fin e incluso exige como premisa para la aceptación del cargo, que no se le moleste bajo ningún concepto.

Una vez que toma posesión y llega a la mansión de Bly donde tiene que realizar sus funciones y con el convencimiento por parte del lector que existe un afecto más profundo que el de patrono y empleada pese haberse visto solo en dos ocasiones, comienza a conocer al servicio y principalmente a Grose, la ama de llaves que en todo momento estará a su lado y que se convertirá en su confidente.

Cuando entran en escena los hijos Miles y Flora (principalmente el hijo), expulsado de un colegio por su conducta inadecuada, es cuando comienza el juego psicológico de recrearse con los distintos posicionamientos del lector, pues si bien el punto de vista en todo momento es el de la Institutriz, dando por cierto todas sus aseveraciones (evidentemente), crea un aura de turbación en torno a los niños, como si de cómplices necesarios se tratase, todo ello aderezado con la supuesta ingenuidad de la ama de llaves.

No sabes de una manera cierta si las apariciones solo las ve ella, como fue la relación de los niños con su anterior cuidadora y empleado, si Grose cuenta todo lo que sabe de un pasado que le cuesta asumir, si ese supuesto amor que siente por el Señor le hace no contarle nada y concederse responsabilidades que no la corresponden, que las apariciones solo son producto de su imaginación y por último y a modo de resumen de los supuestos anteriores, si le viene grande el puesto.

Al leer el libro recomiendo que tratándose de Henry James, se tenga en cuenta hasta lo más nimio, te facilitarán pistas que en otros no sucede, y si se puede, realizar una segunda lectura. Seguro que, aún siendo pequeña la novela en extensión, te encuentras algún apunte que en un principio se te pasó por alto.

Y para finalizar esta reseña lo voy a hacer exponiendo los interrogantes que me he hecho y que creo reflejan de una manera amplia los entresijos de la narración: los orígenes de la chica (humildes, hija pequeña de un pastor y rodeado de hermanos) ¿pueden tener cierta trascendencia en sus posibles imaginaciones y en su afecto al Señor en solo dos encuentros?; en la segunda mitad de la narración se vuelve demasiado afectuosa con los niños, sobreprotegiendolos (achuchones en exceso, etc), ¿ha perdido el control de la situación?; ¿por que el tío no quiere recibir ninguna información, tenia miedo de algo?; el proceder tan virtuoso de los niños creando una sospecha de ser los objetivos de los espíritus, ¿es en todo momento calculado?; ¿cual era la relación más que amistosa entre los dos empleados (Jessel y Quint) y de estos con los niños a la hora de dar verosimilitud a las apariciones?; ¿Grose no le dice en ningún momento que Peter Quint (antiguo empleado) es pelirrojo y al confesar su primera visión da este dato como cierto? Era pelirrojo, muy pelirrojo, con el pelo muy rizado, y el rostro pálido, alargado, correcto de rasgos, con unas patillas pequeñas, un poco raras, tan pelirrojas como el pelo; ¿porque al recibir la carta del colegio comunicando que ha sido expulsado no investiga en profundidad las causas?; y para finalizar, el imprevisible desenlace. Creo que si se sabe la respuesta a la mayoría de estas preguntas, se puede dar con la clave de un relato, que no por ambiguo, es menos recomendable.

No dejen de leer el libro, hagan hueco para él y si puede ser de noche... mejor.


Mi puntuación es de 8 sobre 10.