domingo, 10 de abril de 2016

Mientras agonizo (William Faulkner) (ALIANZA)

Primer acercamiento a William Faulkner.......primer intento fallido.

Es un libro que no me ha gustado, no me he divertido leyéndolo y como estoy en un momento, que la prioridad es pasar instantes agradables y disfrutar de la lectura, me resultó duro e incomodo. Sabiendo lo que representa William Faulkner y este libro en particular (para algunos su mejor novela), en el mundo de la literatura, parecerá un sacrilegio esta opinión, pero no sería fiel a mi mismo si dijera lo contrario.

Después de analizar e intentar buscar los motivos, sabiendo la legión de seguidores con los que cuenta Faulkner y este relato en particular, llego a las siguientes conclusiones:

-Definitivamente no me agrada la técnica que utiliza, es una realidad troceada, en cada monologo empieza y acaba una historia, inconexa con el resto, lo que nos hace perder el hilo constantemente del conjunto, se trata de su crónica, no de la que vendría a continuación, haciéndonos dar bandazos en su seguimiento, También pienso, focaliza los diferentes monólogos en juicios capitales, privándonos de la frescura y la forma distendida que nos ofrece el dialogo.

-El ritmo es muy lento, sé que en cierto modo tiene que ser así, si quiere darnos a entender unos caracteres cuya comunicación es muy gestual, con silencios que dicen mas que las palabras y que demuestran todo un comportamiento, enfrascados en su mundo introspectivo, pero creo que lo lleva hasta un extremo desmesurado, dejando al lector una interpretación continua, una búsqueda de alegorías o significados que llegan a saturarte. A mitad de la obra, mas o menos , hay un incidente en un río y vemos como cambia radicalmente el ritmo, a esta conclusión llegamos precisamente, por el contraste que nos produce del resto y para colmo esta situación es algo trivial, queriéndonos mostrar si acaso, la fuerza de la naturaleza y a la merced que estamos de ella.

-Y por último, es una historia plana, no hay “picos” que te estimulen en toda la obra, el lector necesita una sacudida, o mejor varias, para mantener despierto el interés, en esta te da lo mismo lo que les suceda, por que los personajes no son entes, sino instrumentos que forman parte de la ambientación, están incluidos como “objetos” en la descripción del entorno, de hecho se llega a empatizar tan poco con ellos, que si a alguien, por ejemplo, se hubiera muerto en el desbordamiento del río, a casi ningún lector le hubiera importado, ni para bien ni para mal, es como si fuera un documental, que nos informa de algo y nos quedamos con el suceso o el mensaje y no como afecta individualmente a cada una de las personas.

De todas maneras, invito a que se lea; estas tres causas, tengo que decir, son muy personales, y seguramente la opinión generalizada será la contraria, así lo experimente muy claramente, en un debate virtual de lectura conjunta (Carmen y amig@s), en la que creo era el único que opinaba de esta manera, valorando, aprendiendo y respetando la opinión de mis contertulios.

Siendo sinceros, hay que reconocer que te deja huella, es innovador, transmite una sensación de vacío, desolación, al ver y compartir los acontecimientos de una familia, desestructurada, con unas frías relaciones entre ellos, de carácter introvertido, su mimetismo casi con la tierra de ese Sur tan hostil que nos presenta, y sobre todo su porfía a la hora de cumplir una promesa.

Tienen que llevar el féretro de la madre para enterrarla en el lugar donde nació, por expreso deseo de ella, para lo que tendrán que pasar todo tipo de calamidades en esos ásperos parajes rurales y profundos, dándose unas situaciones que rozan el absurdo y el esperpento...y la gente no podía resistir el olor del cadáver. «Debía de llevar lo menos ocho días muerta», me dijo Alberto. Aquellas gentes procedían de no sé qué lugarejo en el distrito de Yoknapatawpha. Y pretendían llegar con su fúnebre carga hasta Jefferson. Venía a ser como un pedazo de queso podrido que hubiera ido a caer en un hormiguero.... rescatando el ataúd, seis días después de muerta, del agua y del fuego.

No es un libro al uso, no es una historia homogénea, la técnica empleada es lo que llaman, “el flujo de conciencia”, consistente en la sucesión de monólogos, analizando cada tesitura, así nos encontramos con 15 narradores (incluyendo a la madre muerta), dividido en 59 capítulos, como consecuencia de ello, en algunas ocasiones nos podemos encontrar la misma situación, desde varios puntos de vista.

En los primeros compases, nos detalla las vísperas de la muerte, la espantosa espera, es donde se empieza a percibir esa desolación que decía al principio, nos presenta a unos sujetos, sin una muestra de dolor, lo asumen como algo lógico dentro de su forma de entender la existencia, no aflorando nunca sus sentimientos, en todo momento apoyados en una religiosidad a ultranza mal entendida.

En el temerario viaje para enterrar a la madre, es donde se ve con mas claridad los distintos caracteres de los miembros del clan, el abyecto padre, el iracundo y violento Jewel, la demencia de Darl, el mundo muy particular de Vardaman, las obsesiones de Cash y la chica (Dewey Dell) cumpliendo su papel establecido, pero con un secreto a cuestas; observamos las difíciles relaciones entre ellos, son retraídos, la terquedad como uno de sus mayores atributos, falta de locuacidad, no quieren ningún favor de nadie, no deber nada a nadie, se pone de manifiesto el carácter adusto, insociable, como si estuvieran atormentados y con un futuro sombrío.Estas tierras resultan duras para cualquiera; resultan duras. Ocho millas del sudor de uno, limpiadas de la tierra de Dios, de donde el mismísimo Dios le había ordenado que sudase. En ninguna parte de este mundo pecador puede un hombre honrado y trabajador sacar nada de provecho. Los que se benefician son esos que tienen las tiendas en las ciudades, que no sudan, que viven a costa de los que sudan. No los que trabajan de firme, no el labrador.

Fue una sorpresa, que entre las narraciones, una fuera de la madre fallecida, y quizá la mas reveladora, pues al contrario de lo que pensaba iba a ser un manifiesto de unidad y debido a su enfermedad y posterior pérdida se convirtió en esa frialdad de unos con otros, nos confiesa una vida de desencanto, apatía, con Jewel como preferido, sin ningún apego a lo que tenia alrededor, como decía su padre y que ella siguió al pie de la letra “La finalidad de la vida era prepararse para estar muerto, teniendo una conducta no muy bien entendida por sus vecinos, donde prevalecía su vida interior a las buenas costumbres.

El autor nos sorprende con unas frases, que sin un significado real, resultan agradables leer.Ahora puedo llorar tranquilo y sentir y oír mis lagrimas” “ojos claros como madera” “tierra ciega” “parecen tersos jirones arrancadas de la chata oscuridad.No así otras, que son difícil de asimilar “Para dormir en una habitación extraña, antes tienes que vaciarte. Pero ¿qué eres antes que te vacíes para dormir? Pero si te vacías para dormir, ya no eres nada. Y si te llenas de sueño, es que nunca has sido nada. Yo no sé qué soy. Ni sé si soy yo o no lo soy. Jewel sabe que él es porque él no sabe lo que él no sabe, si es o no es. No puede vaciarse para dormir, porque él no es lo que él es y él es lo que él no es.

En ocasiones es surrealista, se te escapa de toda lógica que un cadáver este durante nueve días sin enterrar, que intenten curar una pierna a base de sujetarla con cemento, que se taladre el ataúd para que la madre respire, el comportamiento de Darl, dentro de su locura, “Lo mismo las voces. Cuando entras en el zaguán suenan como si estuvieran hablando en el aire que se cierne sobre tu cabeza., la obsesión hasta el deliro de Cash en la elaboración del féretro y con su caja de herramientas, el mundo particular de Vardaman, que no sé si llevara el mismo camino de Darl, pero que nos muestra una visión muy sui generis de entender la vida, por muy niño que sea.”Mi madre es un pez.” “Padre se le queda mirando a Darl, mascullando. Padre se afeita ahora todos los días, porque mi madre es un pez”.

En definitiva es un libro, que hay que leer con detenimiento, no me pareció ameno, pero no cabe duda
que te deja un sedimento impregnado de la vesania y el delirio que acabas de leer.
Es mi primera cita con Faulker y creo que debemos darnos otra oportunidad a ver si nuestro nuevo encuentro es mas placentero.

Mi puntuación es de 4 sobre 10.