jueves, 28 de enero de 2016

La estación de las flores en llamas (Sarah Lark) (EDICIONES B)

Libro intenso, con una narrativa amena, un lenguaje sencillo y una ambientación muy cuidada, que nos llevará a recorrer parte de Nueva Zelanda en la primera mitad del siglo XIX. Es el primero de una trilogía.

Estamos ante un relato de los llamados landscape, en el que la autora nos traslada a los años 1837-1845, y utiliza como núcleo de la narración, las vicisitudes de unas familias de colonos alemanes que buscan en las nuevas tierras un mejor medio de vida, pasando para ello por todo tipo de calamidades, apoyándose siempre en su fe, pues eran de la escisión Luterana.

Es un libro muy entretenido, de los que estas deseando seguir leyendo para ver que sucede en el siguiente capitulo, las penurias y vivencias que tienen los protagonistas, las sufres con ellos, los sentimientos que afloran entre sí, también te conmueven a ti, y se debe principalmente a que los perfiles de los protagonistas están bien definidos y que los personajes secundarios tienen un gran peso en la novela, con lo que consigue el equilibrio necesario para que sea muy ágil y todo esto contado de una manera muy fluida que hace de sus 800 páginas un relato de fácil lectura.

En realidad todos estos libros con historias épicas, tienen unos patrones comunes, los malos son extremadamente malos, los buenos muy buenos, las injusticias son tremendas, las penalidades llegan a extremos inhumanos, etc., pero lo que hace que te parezca interesante o no, es la destreza en la narración y como consecuencia de ello, te identifiques con la historia, que sufras, te alegres, te indignes, te rebeles o por el contrario, como pasa en otros, te resulte indiferente.

Para que una obra sea completa, aparte de la trama principal, tiene que tener una ambientación muy lograda que nos detalle la época, forma de vida, costumbres, y demás, aquí nos encontramos con un testimonio bastante completo de como fueron esos años de diáspora en busca de unas tierras totalmente desconocidas hasta la fecha, la fundación de ciudades, el florecimiento de actividad económica, establecimiento de la ganadería en la Isla y unas relaciones no siempre fáciles con los maoríes, los aborígenes de la zona, y su ingenuidad a la hora de negociar la propiedad de sus tierras.

Se trata de una epopeya, donde hay un poco de todo, amores imposibles, traiciones, viajes, creencias religiosas a ultranza que condiciona el comportamiento de manera notable, indígenas, prostitución, inundaciones, ganado, colonos, asentamientos, terrenos de labranza, aventura, engaños... en definitiva un libro que no te aburrirá, que disfrutarás desde la primera página y a pesar de su grosor, no desearás que termine.


Mi puntuación es de 7,5 sobre 10.