viernes, 6 de mayo de 2016

La vida privada (Henry James) (ENEIDA)

 Escrito en 1892, vuelve a sorprendernos gratamente, al contarnos una historia en que nada es lo que parece y todo lo que parece no es, o casi.

Antes de continuar me gustaría hacer referencia a la tertulia virtual que tuvimos en Facebook sobre este relato en el reto de Wharton & James promovido por los “libros de Carmen y amigos”, y las pautas o las referencias que nos transmitió Carmen para ayudarnos a entenderlo, nos encaminó por unos atajos que ayudaron para que esta obra me parezca una de las mejores de Henry James hasta ahora, no opinando de esta manera ni en la primera lectura, ni en la segunda, sino en una tercera, hace un par de días. (De justicia es, por tanto, que os emplace a ver la reseña de carmenyamigos).

En primer lugar nos menciona su encuentro con el poeta ingles Robert Browning, del que era gran admirador; al parecer, aunque no se produjo ningún desencuentro entrambos, no cumplió las expectativas que había depositado, ya que solo manifestaba esa creatividad en su entorno mas intimo. En segundo lugar el termino “Doppelgänger” (doppel <doble>, gänger <andante>), que viene a ser como el doble espectral de cualquier persona viva; el poeta Jean Paul (Johann Paúl Friedrich Richter) lo definió “el que camina al lado”, se trata de un vocablo alemán que asume la bilocación como modo natural de su perfección o se podría decir mejor, como el complemento necesario del ente.

Un grupo de turistas, formados por Lord y Lady Mellifont, el escritor Clare Vawdrey, la actriz de teatro Blanche Adaney, su marido y nuestro nunca bien ponderado narrador, están pasando unos días en las montañas Suizas, (es de agradecer los lugares idílicos en que se desarrollan sus obras, Paris, Florencia, lagos italianos etc.) y que estén reunidos aquí no es trivial, pues pueden comportarse de una manera mas desinhibida, dando rienda a unas confidencias y actuaciones que no serian posibles en su Inglaterra natal.


En estos personajes es donde se van a expresar las dualidades antes argumentadas. Lord Mellifont, quien se desenvuelve de manera magistral rodeado de personas donde poder mostrar su esplendor y su dominio “…, pero tratandose de él siempre había que entender no que buscase compañía, sino que la aceptaba”, por el contrario en soledad, en esa ausencia de publico, no solo deja de ser el agradable interlocutor “Es dificil despachar en pocas palabras a esta mujer encantadora, que era bella sin belleza y completa con una docena de deficiencias.”, sino directamente no existe, su vida esta fundamentada en la imagen publica, ni incluso delante de su esposa se comporta de manera diferente, su esencia como individuo lleva incorporada una comitiva necesaria.

Del escritor Clare Vawdre, también nos muestra esa dicotomía, en su lado mas creativo, donde desenvuelve su particular inherencia a lo que es fundamental para que valoren su obra, si nos fijamos, es el flanco antagónico del caso anterior, su participación cautivadora en la escena viene creada por su “sombra andante”. A Blanche, nos la expone siempre ávida de conseguir lo que mas le satisface “Ah, anoche estuvo espléndido -dijo la actriz. -Siempre esta espléndido, como es espléndido el baño de la mañana, o un solomillo de ternera, o el servicio de trenes con Brighton. Pero nunca excepcional.. “, en este caso un papel de una obra de teatro, utilizando para ello a nuestro “entrometido” narrador “Conozco al corazón de las mujeres. Ustedes siempre prefieren al otro.” y a su condescendiente marido, del que ejerce un dominio absoluto. Y por último, la pobre lady Mellifont con su miedo a que en alguna ocasión no aparezca su Lord y donde su soledad no puede ser “compartida” ni con su marido.

En definitiva, nos vuelve a seducir con su prosa y nos adentra en los abismos de unas conciencias, donde lo que parece banal, se nos manifiesta en identidades siempre complejas, con un ápice de misterio.


Mi puntuación es de 8 sobre 10.