lunes, 16 de mayo de 2016

A sangre fría (Truman Capote) (ANAGRAMA)

15 de Noviembre de 1959, cuatro asesinatos a cambio de nada...

Me ha impresionado, me ha dejado meditando lo poco que significa la vida para algunos, el motivo tan banal para perpetrar los asesinatos, la personalidad de los autores, la falta de escrúpulos y por último, imaginar que van matando a tu familia uno a uno. Tardaré en olvidar fragmentos de este libro, que en verdad, me ha conmovido.
"Hoy, en el último día de su vida, la señora Clutter guardó en el armario la bata de cretona que llevaba puesta, se puso uno de sus largos camisones y un par de calcetines blancos limpios.”

A continuación, llevándose la mano al borde de la gorra, se volvió a casa y comenzó su jornada de trabajo, sin saber que sería la última”

sacó del armario la indumentaria que pensaba ponerse el día siguiente para ir a la iglesia: medias, mocasines negros y un vestido de terciopelo rojo, el más bonito que tenía, confeccionado por ella misma, vestido que habría de servirle de mortaja.”

Fue concebido cuando Truman Capote leyó la noticia y se trasladó a Holcomb junto a la escritora Harper Lee (Matar a un ruiseñor, Ve y pon un centinela), para conversar con sus habitantes y constatar de que manera estos hechos afectaban en la zona, todo esto antes de saber la identidad de los autores. Al parecer le fue difícil conseguir estas entrevistas, por la crudeza de lo acaecido, lo controvertido del lugar y las características muy peculiares de Capote, hasta el punto de querer abandonar la empresa a poco de comenzar. En la película “Historia de un crimen (Infamous)” nos muestra todo el proceso de creación, involucrándose de tal manera, que se dijo, no volvió a ser el mismo ni personal ni profesionalmente. Nos muestra que la relación del escritor y Perry Smith fue mas allá de las simples entrevistas, agravándose sus problemas de alcoholismo y drogadicción. En cuanto al modo de ser de Capote...mejor sería que no hubiera visto la película.

La técnica utilizada se ha denominado de diferentes maneras, (nuevo periodismo, novela testimonio, periodismo literario, novela no ficción etc.), no recrea los hechos, los hace suyos de tal manera que se convierten en su creación. Contado siempre en tercera persona como narrador omnisciente, nos deja claro desde el inicio que no quiere que te involucres en la historia, no te permite ningún resquicio para unirte a los personajes, eres el receptor y tienes que resignarte a ese papel. Y esto, que puede parecer motivo de rechazo, aquí sucede lo contrario, esta descrito con todo lujo de detalles, con la frialdad que tiene una noticia de periódico, pero pormenorizando en todas las cuestiones que tienen que ver con el caso, no solamente las nucleares, con lo que consigue hacerte una amplia composición de lugar y no perderte nada de lo que ocurrió en aquellos días a finales del 59 y principios del 60.

Nos cuenta una historia real, los Clutter, una familia acomodada, que en la noche del 14 al 15 de Noviembre de 1959, fueron salvajemente asesinados, en principio sin ningún motivo aparente, eran personas muy queridas y respetadas por todos los habitantes de este tranquilo pueblo de Kansas, lo que produjo en los lugareños los lógicos recelos ante sus conciudadanos, al pensar que podía haber sido cualquiera de ellos, así como el miedo que pudieran volver a actuar en otra vivienda. En la primera parte de la narración nos detalla con minuciosidad los perfiles de los cuatro componentes (Herbert, Bonnie y sus hijos Nancy y Kenyon) que en ese momento ocupaban el domicilio, y quiero hacer especial mención a la hija.., jovial, vitalista, deseando ayudar a sus vecinos, proyectos de universidad, medio-novio a la vista.., hace que nos duela mas los acontecimientos posteriores. “—La impresión que nos hubiese causado el crimen no hubiera sido tan tremenda si no se hubiese tratado justamente de los Clutter. De alguien menos admirado que ellos, menos próspero y seguro. Pero es que esa familia representaba todo cuanto la gente de por acá realmente valora y respeta. Y que una cosa así les haya podido suceder precisamente a ellos..., bueno, es como si nos dijeran que no existe Dios. Hace que la vida carezca de sentido.”

Enfrente están los dos asesinos, Dick Hickcock y Perry Smith, también nos narra cuidadosamente todo lo concerniente a ellos antes, durante y después de cometer su delito. Consigue que tengamos una idea muy exacta de todo lo relativo a la idiosincrasia de estos dos individuos. Nos queda claro, en el caso de Dick debido quizá un golpe que se dio en la cabeza, a sus delirios de grandeza, a su paso por varios centros penitenciarios, su debilidad con las chicas muy jóvenes ... y en Perry a la familia desestructurada, el entorno influyente, a sus represiones con posibles tendencias homosexuales, complejos por su físico, su afán en demostrar su inteligencia.., que la percepción de la realidad la tenían distorsionada, quedando de manifiesto su psicopatía. En el juicio se alegó que sí sabían lo que hacían, que en todo momento eran conscientes de sus acciones, pero a esta cualidad no se puede responder con un obligado monosílabo, las pruebas y sus comportamientos nos muestran indicios suficientes para percibir que sus cánones de conducta estaban alterados en grado sumo. Y por supuesto, no justifico nada.
Algunos ejemplos:
Y no es que le estuviera tomando el pelo. Yo no quería hacerle daño a aquel hombre. A mí me parecía un señor muy bueno. Muy cortés. Lo pensé así hasta el momento en que le corté el cuello.”

“—¿Que si lo siento? Si es eso lo que quieres decir, no. No siento nada en absoluto. Y quisiera que no fuera así. Pero nada de aquello me causa preocupaciones. Media hora después, Dick me contaba chistes y yo me reía a carcajadas. Quizá no seamos humanos. Yo soy lo bastante humano como para sentir lástima de mí mismo.”

Dick una vez conocida la pena a morir ahorcado “«El pelo se me cae a montones. Me pone frenético. Nadie en nuestra familia fue calvo, que yo recuerde, y me pone frenético pensar que voy a ser un horrible viejo calvo.»”

“—¿Sabes qué estoy pensando? —preguntó Perry—. Pues que nosotros dos debemos de tener algo anormal. Para hacer lo que hicimos.—¿Hicimos qué?—Lo de por allá.”

“—Mi amigo Willie-Jay solía hablar de eso; decía que todos los crímenes podían considerarse como «variantes del robo». Incluido el asesinato. Cuando matas a un hombre, le robas la vida.”

Porque el sargento que teníamos era una bestia de marica. Y yo no me dejaba. Jesús, no puedo con eso. No puedo soportarlo. Pero..., yo no sé. Por otra parte, con otros maricas me he entendido muy bien. Y en realidad, el mejor amigo que he tenido, sensible e inteligente, resultó que era marica”

Y por ser medio indio. Había una asistente que me llamaba «negro» y decía que no existía diferencia alguna entre negros e indios. ¡Oh, Jesús”

Se explaya, en los lugares que visitan después de cometer estas acciones, dejándonos entrever, en este viaje a ninguna parte, su manera de entender la vida, sus principios, sus miserias, sin remordimientos, como reconocieron, a la media hora del suceso estaban riendo a carcajadas. También hace especial hincapié en el juicio y sobre todo en el tiempo que están el corredor de la muerte, en la que nos ofrece toda una serie de descripciones, resultando llamativo en Smith, al que lo mas nimio, como puede ser llevarle la contraria en sus incorrecciones al hablar, puede afectar tanto a alguien que a asesinado a cuatro personas, por no mencionar las mezquindades de sus compañeros de “corredor”.¿por qué lo hicisteis? Y York, con una sonrisa de autocomplacencia, contesta: —Nosotros odiamos al mundo”.

Fueron detenidos a principios de 1960, y una vez acabado el pleito se puso en marcha la maquinaria de apelaciones, y argucias legales, basados principalmente en el defecto de forma y por lo tanto en una posible situación de desventaja de los inculpados, así como un alegato en contra de la pena de muerte, que hizo que se celebrara otro litigio, siendo interrogados de nuevo los protagonistas (juez, abogados, jurado...) dilatándose la ejecución de la sentencia hasta abril de 1965 en la que fueron ahorcados. El autor, se mantiene al margen de estas reivindicaciones, describiendo los acontecimientos como sucedieron, sin decantarse.

A alguien le puede parecen prolijos los detalles de todos lo intervinientes en la trama, pues es verdad que te cuenta desde la historia familiar de la mujer que trabajaba en el correo, hasta las insignificancias de la vida familiar de los policías que están investigando la causa, en mi caso no es así, cuando veo una noticia actual de este tipo, siempre me he preguntado cuales son las causas, el antes y el después, si han encontrado a los culpables, cual es el fallo de los jueces.... aquí se encuentra todo eso, con creces, de una manera amena, transcrito tal y como se desarrolló, no dejándote ninguna pregunta sin respuesta, es más nos informa que fue de tal o cual persona con el paso de los años, con lo que descubres de inmediato el devenir de su destino.

Hay un suceso similar, en la zona donde se encontraban los dos reos, cuatro miembros de la familia Walter fueron abatidos y aunque se menciono en el juicio de soslayo, no los consideraron culpables de ello. En una noticia leí que habían exhumado los cuerpos de los sentenciados para ver si tenían alguna relación, cotejando el ADN, fue en 2012 y la verdad, no logro enterarme que sucedió, pues no consigo encontrar el final de esta información, imagino que si hubieran sido ellos se habría difundido ampliamente.

Por ultimo destacar personajes que me han llamado la atención. La siempre doliente y frustrada Sra. Clutter “seguía lamentando no haber terminado aquellos estudios ni conseguido el título, aunque sólo fuera «para demostrar que por lo menos una vez en la vida había tenido éxito en algo».” y su hijo, para los vecinos un “poquito raros”, al cariacontecido Bobby Rupp, novio de Nancy con la reprobación del padre por no ser metodistas y la amiga de esta, Susan, futura compañera de universidad y que es protagonista de un gran final (en la película de Richard Brooks de 1967 no sale, entre otras muchas escenas, una pena), la abnegación y la perseverancia del investigador Alvin Dewey que pese a las adversidades y las confusiones iniciales (un seguro de vida firmado el día anterior, una persona en el interior de la casa en fechas posteriores), supo mantener la calma costándole casi un problema de índole familiar, a la sra. Meier que le hace la comida a Perry en la cárcel llegando a sentir afecto por él, a todos los que consiguieron resolver el caso y pasar página de este acto luctuoso que estremeció a EE.UU., en definitiva, a una novela que consigue remover nuestras conciencias...máxime después de ver las fotos de una familia feliz y la manera tan feroz de manifestarse la muerte en ellos.

Mi puntuación es de 8,5 sobre 10.