jueves, 10 de noviembre de 2016

Callejón sin salida (Charles Dickens y Wilkie Collins) (PENINSULA)

Que placer tropezarse con un libro como este donde el entretenimiento esta asegurado. Nos encontramos con esa prosa tan exquisita propia de los buenos escritores de la época, ese hilar las secuencias de la trama tan apropiado para que no decaiga en ningún momento y con ese desenlace de misterio garantizado hasta la última página.

Tratándose de estos dos escritores, no se podía esperar otra cosa que no fuera una literatura con mayúsculas y un argumento con la intriga y el ritmo necesario para desear retomar la lectura en cualquier momento. Imaginamos que el arcano corre a cargo de Wilkie Collins y la magnifica descripción de los personajes y el innegable estilo, correspondería a Charles Dickens, sin quitarles ningun merito a ambos en sus otras facetas.

Nos habla de un niño que le recogen de un orfanato y le cambia la vida hasta tal punto que se encuentra a cargo de una empresa bodeguera con un gran futuro por delante. El azar y la honradez de nuestro protagonista hace que todo se complique, dándose una serie de acontecimientos que nos cautivaran y hará que deseemos averiguar con gran avidez la conclusión a esta maraña de situaciones.

Están presente las encorsetadas normas del periodo en la que se sitúa la novela, de soslayo nos hace referencia a las dificultades de unir familias de distinta clase social, la picaresca “mercantil”, una buena descripción ambiental, tiene mucho de aventura, viajes, amor.... pero lo que más me llamó la atención, fue el sentido del humor tan inteligente y tan bien llevado que desprende a raudales y que hace de esta obra muy amena su lectura.

He aquí algunos ejemplos:

Los dos hombres miraron las caras de los dos perros. Los dos perros, al menos con idéntica inteligencia, miraron las caras de los dos hombres”.
Su aire sugería la etapa otoñal de la vida humana. En el curso de la velada demostró unas capacidades extraordinarias. Una era la del silencio; la otra era la de vaciar botellas”.
El caso era desesperado. Dos consideraciones serias se concretaron en la mente de Vendale. ¿Era posible meter a Madame Dor en la estufa? No cabía dentro de la estufa. ¿Era posible tratar a Madame Dor no como a una mujer viva sino como a un objeto del mobiliario?”.

No creo que haga falta decir más para definir el libro (se hizo en un principio como si de una obra de teatro se tratara), me podía extender en explicar la vida y creación literaria de los dos autores, así como su relación de amistad, pero como quiero seguir siendo fiel a realizar las reseñas exclusivamente del libro, solo me queda decir que no te arrepentirás de leerlo, que te reirás mucho y que desde la primera hoja percibirás que estas leyendo literatura de la más alta calidad.

Mi puntuación es 7,5 sobre 10.